Finalmente, después de varios meses de negociaciones y algunos anuncios en falso, el primer ministro griego, el conservador Andonis Samarás, anunció ayer un acuerdo con la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) sobre el nuevo plan de austeridad. «Hemos llegado a un acuerdo sobre las medidas y el presupuesto. Hemos hecho todo lo que hemos podido y hemos agotado todas las posibilidades. Hemos logrado importantes mejoras incluso en el último minuto», aseguró.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 31 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El mandatario heleno se refería a la tensa negociación sobre las reformas de la legislación laboral que la troika exige aplicar a Grecia y que ha sido muy polémica porque, entre otras cosas, recortará todo el poder de los convenios colectivos y provocará que los sueldos queden congelados por largo tiempo.
A pesar del acuerdo y de las supuestas concesiones de la troika, no todo resulta fácil en la arena política griega. Uno de los socios de la coalición tripartita que sostiene al gobierno, la formación centroizquierdista Dimar, continúa oponiéndose a las medidas de flexibilización laboral. Algunos diputados del socialdemócrata Pasok -el otro partido que junto a Nueva Democracia (ND) completa el trío gobernante- han presentado reticencias.
De ahí que la aritmética parlamentaria adquiera una importancia capital para los planes de Samarás. Actualmente la coalición controla 176 de los 300 escaños del Parlamento (desde el inicio de la legislatura, en junio, ha perdido a tres diputados opuestos a la austeridad). Sin los 16 parlamentarios de Dimar el Gobierno aún lograría mayoría suficiente para aprobar el presupuesto y las reformas, que serán presentadas la próxima semana a votación, pero los líderes de ND y el Pasok deberán ser capaces de mantener la disciplina de voto, algo que no está muy claro en la Grecia de hoy. Además, los sindicatos griegos han convocado varias manifestaciones y huelgas para los próximos días, lo que añadirá más presión a los socios progresistas de Samarás.
«Si este acuerdo es aprobado, Grecia permanecerá en el euro y saldrá de la crisis. (...) El problema es lo que podría pasar si el acuerdo no es ratificado, lo que llevaría al país al caos», advirtió Samarás, haciendo una llamada a la «responsabilidad» de los diputados.
El plan del Gobierno griego es que las nuevas medidas de austeridad estén aprobadas antes del 12 de noviembre, cuando una reunión del Eurogrupo deberá decidir si otorga finalmente un tramo de 31.500 millones de euros que forma parte del segundo rescate aprobado para Grecia y que Atenas pretende destinar a la recapitalización de sus bancos. Samarás ya ha avisado de que las arcas del Estado podrían quedarse sin recursos a partir del día próximo 16 de noviembre si no recibe el nuevo crédito.