La «madre de todas las batallas» en Alepo está ya en marcha. Tras casi tres semanas de cerco, de mover refuerzos, de bombardeos por parte del Ejército regular para frenar los avances de los rebeldes sirios y de resistencia opositora, la ofensiva total ha llegado. Y en el barrio de Saladino, clave para dominar el resto de la ciudad, es donde se juega la victoria. El Gobierno de Bashar el Asad afirmó ayer, a través de la agencia oficial SANA, que sus tropas se han hecho con el control «total» de la zona, «infringiendo grandes pérdidas a los grupos terroristas, causando gran número de muertos y heridos». Una versión corroborada por la televisión libanesa Al Manar.
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 09 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La agencia Reuters reproducía testimonios de los rebeldes que corroboraban el alcance del ataque. «Váyase, nos hemos retirado», decía un combatiente a un reportero, que constataba que el puesto de control instalado por los desertores una semana atrás a la entrada del barrio de Saladino había desaparecido.
«El Ejército ha entrado», gritaban los militares leales al régimen, con radios en la mano. Abu Ali, un comandante del Ejército Libre de Siria, confirmó la entrada de tanques en Saladino y también que sus hombres se refugiaron en el vecindario anexo de Saif Al Dawla.
Pero la situación es muy confusa. La agencia France Presse matizaba el triunfalismo oficial. Portavoces del ELS daban cuenta de que habían «abandonado» un edificio en Saladino, pero que no se habían «rendido». «Nuestros chicos siguen aquí, la situación está a nuestro favor», repetían. Un comandante detallaba que los rebeldes tienen aún «un 15% del control del barrio», aunque informaba de «combates feroces» y de la dificultad de hacer frente a los tanques, blindados y francotiradores.
«Está claro que ha comenzado la batalla decisiva por Alepo», resumía a Al Jazira otro comandante antigubernamental, Abu Omar Al Halabi. Pero la batalla es desigual: unos 20.000 soldados del Estado, fuertemente armados por tierra -con 100 tanques- y aire -con una decena de cazas y helicópteros- contra menos de 8.000 rebeldes con fusiles, lanzagranadas y cinco tanques robados al enemigo.
DOS BOMBAS CADA HORA / Al margen de Alepo, ayer hubo también enfrentamientos intensos en el sur y este del país, mientras el oeste seguía bajo las bombas, a una media de dos lanzamientos a la hora. El número de muertos es «elevadísimo», informaba la cadena de televisión catarí. Solo el martes, antes de esta gran ofensiva, se contabilizaron al menos 250 muertos en todo el país.
Los bombardeos eran intensos en mezquitas del centro de Alepo durante el rezo de tarde del ramadán, «peligrosamente cerca» de la ciudadela, el gran palacio medieval del siglo XIII, Patrimonio de la Humanidad, denunció el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos.
600 CRÁTERES EN ALEPO / Si cae Alepo, será un grave revés para los opositores, porque es donde se concentran la mayoría de sus fuerzas en de toda Siria. Solo les quedaría el control en los campos de la provincia. Asad tiene que ganar la capital económica para reafirmar su autoridad, mermada por el aguante del ELS, los atentados y las deserciones (un primer ministro y varios generales).
Amnistía Internacional denunció el uso de armamento pesado en Alepo, mostrando unas imágenes de satélite en las que se contabilizan más de 600 cráteres en el suelo por impacto de artillería. La oenegé alertó al Gobierno y a la rebelión de que vigilarán sus pasos, por si han cometido por crímenes contra la humanidad por los ataques a poblaciones civiles. AI reconoció que teme «consecuencias devastadoras» en este asedio.
Además, los rebeldes anunciaron el asesinato de un general ruso, Vladimir Kuyev, «asesor» en Damasco, junto a su traductor. Kuyev compareció en Moscú, negándolo. Un vídeo mostraba su pasaporte y sus pertenencias, documentos «totalmente falsos», señaló.