El actual primer ministro griego, Antonis Samarás, venció los comicios de junio con dos grandes promesas electorales: renegociar con Bruselas las medidas de austeridad y «retomar las ciudades» para los griegos. Y dado que sus socios europeos no le han permitido aflojar la presión de los recortes, ha decidido cumplir su segunda promesa optado por la mano dura contra la inmigración.
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 08 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El pasado día 2 se inició una gran operación contra la inmigración ilegal con el despliegue de 2.500 agentes para crear un «escudo humano» en los 200 kilómetros de frontera terrestre con Turquía, apoyados por 30 perros y vehículos no tripulados del Ejército, según explicó la policía griega en un comunicado. Además, desde el sábado, otros 2.000 agentes comenzaron sus redadas y retenes en las calles del centro de Atenas pidiendo la documentación a todo aquel con aspecto de africano o asiático. En tres días, ya han sido detenidos más de 6.000 inmigrantes.
La cuestión es que solo unos 1.500 de los inmigrantes detenidos han podido ser acusados de haber entrado en el país irregularmente, por lo que serán deportados, mientras que la mayoría han sido puestos en libertad pues residían de forma legal en Grecia, lo que ha despertado críticas de la oposición de la izquierdista Syriza y del Partido Comunista que han tachado la operación de un «insulto a los derechos humanos» y de «inhumana».
«Lo que está ocurriendo en Grecia es la mayor invasión de su historia. Desde la invasión Doria hace 3.000 años, el país nunca había recibido tal flujo de inmigración», afirmó el lunes el ministro de Orden Público, Nikos Dendias, para justificar las operaciones con gran tono alarmista: «Nuestro tejido social está en peligro. El problema migratorio es quizás incluso mayor que el problema financiero».
LAS OENEGÉS, PREOCUPADAS / «Nos preocupa que entre los arrestados pueda haber gente que quiere pedir protección (como refugiados), pero que no han podido presentar su petición porque el acceso a las autoridades es prácticamente imposible», se quejó Petros Mastakas de la oficina de Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Atenas.
Las oenegés ven con preocupación este endurecimiento del discurso gubernamental contra los inmigrantes, atribuido por los analistas a un intento de subvertir el crecimiento del partido neonazi Amanecer Dorado, que logró el 7 % de los votos en las elecciones. Las asociaciones de inmigrantes atribuyen a los militantes de este partido los ataques a cerca de un millar de inmigrantes registrados en el último año y medio ante la pasividad policial.
REPARTO DE COMIDA / Los neonazis se sienten tan fuertes que incluso la pasada semana se permitieron organizar en el centro de Atenas un reparto de comida pagado con fondos públicos en el que, antes de entregar los alimentos, exigieron presentar un carnet para certificar ser griego puro.
Por el momento, las redadas continuaron ayer en pisos patera, en negocios regentados por inmigrantes y en burdeles, así que se espera que la cifra de inmigrantes detenidos aumente en los próximos días. «El nombre en clave de la operación es Zeus Xenios, es decir, Zeus Patrón de la Hospitalidad. «¿A qué mente enferma se le ha ocurrido este nombre para una operación de barrido de inmigrantes?», se pregunta Pantelis Bukalas en las páginas del diario Kathimerini, recordando que «buena parte del crecimiento económico de los años anteriores (a la crisis) se debió al trabajo barato y clandestino de los inmigrantes».