La fiscalía de Egipto ha ordenado este lunes que el expresidente egipcio Hosni Mubarak ingrese de nuevo en la prisión tras haber mejorado su estado de salud, por lo que ya no es necesaria su estancia en un hospital militar.
Mubarak, condenado a cadena perpetua por el asesinato de opositores en la revuelta popular que lo derrocó, fue trasladado el 19 de junio de la sección médica de la prisión de Tora al hospital militar de Maadi ante los informes contradictorios y alarmantes sobre el deterioro de su estado salud. Fuentes del Gobierno y del Ejército informaron entonces de que el expresidente egipcio estaba en coma y necesitaba respiración asistida.
Adel al-Saeed, fiscal asistente y portavoz de la fiscalía, ha señalado que un comité médico formado para revisar las condiciones físicas de Mubarak había concluido que su estado de salud era suficientemente estable como para no necesitar cuidados médicos avanzados.
Condenado el pasado 2 de junio por su negligencia a la hora de proteger a los manifestantes, Mubarak ha visto empeorar su estado de salud en el último año. Fue por ello que tuvo que ser trasladado en camilla a su juicio.
La situación de Mubarak ha sido motivo de controversia e incertidumbre en las últimas semanas en Egipto, donde gran parte de la población sospecha que, a cambio de apartarle del poder para apaciguar las protestas en la calle, altas instancias políticas intentan hacerle más cómodo su confinamiento.