El exprimer ministro rumano Adrian Nastase, de 62 años, intentó suicidarse a última hora del miércoles, después de que el Tribunal Supremo confirmara la sentencia de dos años de cárcel a que había sido condenado por corrupción. El exdirigente, que se pegó un tiro horas después de conocer el veredicto, fue trasladado de urgencia a un hospital en ambulancia y se encuentra estable. Nastase está siendo operado y, según los médicos que le atienden, su vida no corre peligro.
"El paciente está siendo evaluado, monitorizado y estable", ha declarado esta madrugada a la prensa el doctor Ioan Lascar, del hospital Floreasca. Nastase está consciente y tiene una herida cerca de la yugular, producida por el disparo de bala de una pistola de un calibre de 9 milímetros. Según las televisiones rumanas, que citaron fuentes policiales, Nastase se pegó el tiro mientras la policía lo sacaba de su residencia para llevarle a prisión, mientras las cámaras de televisión esperaban su salida frente al domicilio. Según las primeras informaciones, la bala le alcanzó en la garganta porque los agentes que iban a detenerlo forcejearon con él para evitar que se disparara en la cabeza.
Nastase, primer ministro socialdemócrata entre el 2000 y el 2004, fue acusado de haber desviado en el 2004 1,5 millones de euros para financiar su campaña electoral para las presidenciales. Se trata del primer jefe de Gobierno condenado a la cárcel en los 23 años de democracia en Rumanía, donde la corrupción entre la clase política es endémica.
El exmandatario ha proclamado repetidamente su inocencia y ha acusado al presidente del país, el conservador Traian Basescu --que le ganó en las presidenciales del 2004-- de estar detrás de un "juicio político" en su contra.