El Parlamento Europeo, haciendo uso de sus nuevos poderes, ha rechazado por una abrumadora mayoría el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA), por considerar que las ambigüedades de su redactado dejaban la puerta abierta a recortes a las libertades fundamentales de los ciudadanos. El controvertido acuerdo internacional no tendrá validez jurídica en ningún país de la Unión Europea (UE) tras esta votación. Esta es la primera vez que la Eurocámara rechaza un acuerdo comercial internacional.
Votación en el Parlamento Europeo contra el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación. Christian Lutz | AP
El tratado ACTA fue negociado en secreto por la Comisión Europea durante varios años con EEUU, Australia, Canadá, Japón, México, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur y Suiza, y su objetivo oficial era luchar contra la falsificación y la piratería de la propiedad intelectual. La ausencia de China e India, dos de los principales focos de piratería de la propiedad intelectual, restaba eficacia al acuerdo, que parecía abocado a concentrarse en la persecución de los jóvenes internautas.
Pero sus detractores han denunciado insistentemente que el redactado se había dejado expresamente muy ambiguo, lo que permitía interpretaciones interesadas para recortar las libertades fundamentales de los ciudadanos con la excusa de la lucha contra la piratería, como el control sobre los sitios consultados por los internautas o el contenido mismo de sus comunicaciones. La Eurocámara llego a recibir más de 2,6 millones de peticiones firmadas contra el tratado ACTA procedentes de todo el mundo.
Un total de 478 eurodiputados votaron en contra, solo 39 votaron a favor y otros 165 se abstuvieron. El tratado ACTA fue rechazado masivamente por los grupos socialista, liberal, verdes e izquierda unitaria, mientras que se abstuvieron la mayoría del grupo popular y los conservadores euroescépticos.
El presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha señalado que ACTA “era una mala solución para la protección de la propiedad intelectual” y que el voto del Parlamento no debe interpretarse como un voto contra la protección de la propiedad intelectual. “Por el contrario, el Parlamento Europeo apoya incondicionalmente la lucha contra la piratería y la falsificación”, pero esta debe realizarse por medios adecuados, ha añadido Schulz.
El tratado ACTA podría haber comprometido el desarrollo futuro de medicamentos genéricos y puesto en peligro el derecho de privacidad de los ciudadanos y la propia libertad de expresión, han señalado los dirigentes del grupo socialista. El acuerdo era ineficaz y ponía en peligro las libertades fundamentales, han destacado fuentes del grupo liberal. El rechazo de ACTA constituye una gran victoria de la democracia y de los ciudadanos, ha subrayado el grupo Verde.
El grupo popular, por el contrario, ha calificado de “irresponsable” el rechazo del tratado sin esperar a que el Tribunal de la Unión Europea (UE) se pronunciara sobre una consulta realizada por la Comisión Europea sobre su compatibilidad con la normativa comunitaria. El grupo popular ha insistido en que el rechazo del texto, que no podía modificarse ni en una coma, perjudicará a las industrias y al empleo europeo.