España deberá cargar con el coste del saneamiento de la banca y no podrá liberar a las cuentas públicas del lastre de los 40.000 millones de la recapitalización de los bancos en dificultades, ni del coste de los intereses del préstamo europeo, como aspiraba el Gobierno de Mariano Rajoy. Alemania, con derecho a veto, rechazó ayer tajantemente en la cumbre que la futura recapitalización directa por el fondo de rescate europeo de los bancos en apuros puede beneficiar a España con efectos retroactivos cuando esté en funcionamiento el nuevo sistema de supervisión bancaria de la eurozona en el 2013.
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De este modo, la unión bancaria, que fue diseñada en junio a contrarreloj para proteger a España de los ataques de los mercados financieros, no servirá para aliviar el coste de la deuda pública española. A causa de esa negativa alemana, el principal acuerdo de la cumbre de la Unión Europea (UE) --la confirmación de la puesta en marcha en el 2013 de la supervisión bancaria común de la eurozona a través del Banco Central Europeo (BCE)-- no tendrá el efecto beneficioso de romper el vínculo entre deuda y crisis bancaria en España, Irlanda y Portugal, como deseaban esos países.
PARA CRISIS FUTURAS / Merkel advirtió de que la futura posibilidad de recapitalización directa de los bancos por el Mecanismo Europeo de Estabilidad es para las crisis bancarias que se puedan producir después de que entre en funcionamiento la supervisión bancaria centralizada a través del BCE. «No va a haber ninguna recapitalización directa retroactiva» para la banca española, insistió Merkel a las preguntas de los periodistas. «Esta posibilidad solo es para las nuevas crisis futuras», precisó la cancillera.
«La banca española tiene un programa a través del cual será recapitalizada. Ahí todo está decidido y ahora España solo tiene que pedir los tramos correspondientes», explicó Merkel. «La banca va a quedar saneada y confío en que ya no vuelva a necesitar ayudas», añadió Merkel.
El firme y público pronunciamiento de Merkel supone un duro revés para Rajoy, que confiaba en que esa recapitalización directa sería posible a finales del 2013, tras las elecciones alemanas de septiembre, una vez llevara varios meses en funcionamiento la supervisión dirigida por el BCE.
A ESPAÑA, NO LE URGE / Mientras Merkel efectuaba esas declaraciones, el jefe del Ejecutivo español señaló que «desea» esa recapitalización con efectos retroactivos, pero que «no urge especialmente». Rajoy destacó que «la recapitalización directa de los bancos hace unos meses no era nada, era un concepto inexistente, y ahora se ha concretado más».
Rajoy relativizó el impacto del saneamiento bancario en las finanzas públicas y aseguró que los cuatro puntos de producto interior bruto (PIB) a que equivalen los 40.000 millones de ese saneamiento «tampoco es la preocupación más importante del Gobierno de España». Rajoy además aún confía en lograr esa retroactividad a finales del 2013 o en el 2014 gracias al apoyo de otros países clave de la Eurozona.
La posición de Merkel está respaldada por Holanda y Finlandia, mientras choca con la del presidente francés, François Hollande, del primer ministro italiano, Mario Monti, del presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y de la Comisión Europea.
Pero los acuerdos de la cumbre de junio, reafirmados de nuevo ayer, y el reglamento del Mecanismo Europeo de Estabilidad confieren a Alemania el poder de veto, ya que cualquier decisión para autorizar la recapitalización bancaria directa con cargo al fondo de rescate requiere la unanimidad de los gobiernos de la eurozona.
Los líderes europeos, tras más de 10 horas de complejas negociaciones, se comprometieron a las tres de la madrugada de ayer a tener aprobado el nuevo reglamento de supervisión bancaria de la eurozona el 1 de enero del 2013. El mecanismo de supervisión del BCE se pondrá en marcha de forma escalonada a lo largo del 2013, según los acuerdos.
Por otra parte, la propuesta de Merkel de transformar al comisario de Asuntos Económicos en un supercomisario con poderes reforzados para modificar los presupuestos nacionales ya aprobados no encontró eco en la cumbre entre los demás líderes. Hollande y Monti señalaron que las nuevas normas de gobierno económico de la eurozona aprobadas y las que están actualmente en trámite refuerzan ya suficientemente el poder de tutela de la Comisión Europea. España y el propio Ejecutivo comunitario también consideraron innecesaria la propuesta.