Las fuerzas del régimen sirio bombardearon ayer intensamente algunos barrios de Damasco y después entraron a sangre y fuego, casa por casa, y «ejecutaron» al menos a 31 personas, según denunciaron los Comités de Coordinación Local (CCL, opositores) y Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 23 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los asesinatos se llevaron a cabo en los distritos de Kafr Susa y Naher Aisha, en la capital, y las víctimas fueron presuntamente combatientes rebeldes, según algunas fuentes de la oposición siria, aunque la información no se pudo confirmar. En Kafr Susa y Naher Aisha se produjeron duros combates entre las fuerzas sirias y grupos rebeldes que provocaron también muertos. Desde estos dos vecindarios, los rebeldes han atacado en los últimos días el aeropuerto militar de Mazzeh.
Bombardeos y combates afectaron a diferentes localidades del país y el número de muertos ayer ascendió a 80, 50 de ellos en Damasco y localidades de la periferia, según los CCL. Otras zonas donde se recrudeció la violencia fueron las provincias de Homs, Idleb y Alepo.
GRAN DETERIORO HUMANITARIO / En las últimas semanas, la situación humanitaria en Siria se ha deteriorado mucho, según advirtió ayer la Comisión Europea, que instó a la comunidad internacional a unirse para ayudar a la población siria. «Aunque la acción humanitaria no es solución para el conflicto, no puede ser rehén de las diferencias políticas», indicó la comisaria de Ayuda Humanitaria, Kristalina Georgieva.
La ONU no ha sido capaz de encontrar una salida al conflicto sirio por las enormes diferencias que hay entre las posturas de las principales potencias. La oposición siria restó importancia ayer a las declaraciones del viceministro de Exteriores sirio, Qadri Jamil, que dijo que en un hipotético proceso de negociación con los opositores, el régimen estaría dispuesto a discutir la dimisión de Asad. Desde Turquía, Adib Shishakly, del Consejo Nacional Sirio -que agrupa diversas tendencias opositoras sirias- calificó las palabras de Jamil de «más mentiras».