EEUU, Gran Bretaña y Canadá han adoptado este lunes nuevas sanciones para aislar económicamente a Irán, mientras Francia ha instado a sus socios occidentales a "interrumpir la compra de petróleo iraní" y "congelar" los activos de sus bancos en el extranjero. Esta nueva vuelta de tuerca, coordinada desde las distintas capitales, responde al reciente informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica, en el que por primera vez, sostiene que existen "indicios creíbles" de que el régimen de Teherán está tratando de desarrollar armas nucleares.
Las nuevas sanciones estadounidenses van dirigidas contra varias compañías iranís involucradas en el programa nuclear, así como a su industria petroquímica, una medida destinada a dificultar la capacidad de Teherán para refinar gasolina y exportar petróleo. Más de la mitad de los ingresos iranís dependen de la exportación de crudo, unos 2,3 millones de barriles diarios. La Administración del presidente Barack Obama, sin embargo, no se ha atrevido a sancionar al banco central como desean los halcones en Washington. Esta institución procesa la mayor parte de las transacciones extranjeras para la compra de petróleo. De haber sido incluida en el paquete de sanciones, EEUU se hubiera visto obligado romper lazos con las compañías y bancos extranjeros que operan con el banco central iraní, desde los chinos a los japoneses.
"Estas medidas, conjuntamente, representan un aumento significativo de la presión sobre Irán, sus fuentes de ingresos y su actividad ilegal", ha dicho la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, refiriendose a las supuestas intenciones del régimen de Mahmud Ahmadineyad para desarrollar armas atómicas. "Tiene que haber consecuencias para semejante comportamiento", ha añadido Clinton.
Canadá es el país que ha ido más lejos, al vetar toda relación financiera con Irán, incluyendo con su banco central. En el caso de Gran Bretaña, el Gobierno de David Cameron ha prohibido las transacciones con los bancos iranís. "Hemos dejado claro de forma consistente que a menos que Irán coopere activamente, se encontrará bajo una presión creciente", ha afirmado el ministro de Exteriores británico, William Hague.
Por su parte,el presidente francés, Nicolás Sarkozy, considera llegado el momento de pasar a la acción para impedir el desarrollo del programa nuclear de Irán, informa Elianne Ros desde París. Según un comunicado del Elíseo, en una carta enviada a sus homólogos de Alemania, Reino Unido, EEUU, Japón y Canadá, Sarkozy propone "interrumpir la compra de petróleo iraní" y "congelar" los haberes o activos que posee el país en los bancos extranjeros. Unas medidas "de una amplitud sin precedentes" destinadas a "convencer a Irán de que debe negociar".
"Irán lleva a cabo desde hace más de 10 años un programa nuclear ilegal y desarrolla una capacidad nuclear militar, como acaba de mostrar el Organismo Internacional de la energía atómica. Seis resoluciones del Consejo de seguridad de la ONU ya han sancionado la continuación de estas actividades", argumenta el jefe del Estado francés.
A su juicio, este comportamiento de régimen iraní "constituye una amenaza grave y urgente para la paz", que califica de "inaceptable". Advierte también del riesgo de que se produzca "una escalada militar en la región" cuyas consecuencias "serían catastróficas para Irán y para todo el mundo".