Estados Unidos y Europa presionan a Israel para que no ataque a Irán y conceda una oportunidad a las sanciones internacionales impuestas a Teherán para que renuncie a su programa nuclear. El encargado de transmitir este mensaje al Gobierno israelí en los últimos dos días ha sido Tom Donilon, asesor de seguridad nacional del presidente de EEUU, Barack Obama.
Información publicada en la página 15 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Donilon se reunió el domingo en Jerusalén con el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, durante dos horas, y ayer mantuvo un encuentro con el titular de Defensa de Israel, Ehud Barak, cuya posición de halcón en la cuestión iraní preocupa a la Casa Blanca, según publicó el diario Haaretz basándose en fuentes del Ejecutivo israelí. La preocupación en Washington es evidente a juzgar por el número inusual de visitas de representantes norteamericanos a Israel y de responsables israelís a EEUU.
A finales de semana, el director de Inteligencia Nacional estadounidense, James Clapper, visitará Israel y en los últimos cinco meses lo han hecho el director de la CIA, David Petraeus, el secretario de Defensa, Leon Panetta y el jefe del Estado mayor de EEUU, el general Martin Dempsey. Barak estuvo en Washington hace unos meses y, según medios israelís, está convocado para una reunión en esta ciudad la semana que viene. El director del Mosad (espionaje de Israel), Tamir Pardo, viajó a EEUU en enero y Netanyahu visitará a Obama el 5 de marzo.
SOLUCIÓN POLÍTICA / «Israel recibe presiones a todos los niveles. Los norteamericanos no quieren que les sorprenda un ataque, nos piden que esperemos», indicó ayer una fuente del Gobierno israelí. Analistas y responsables próximos al Pentágono consideran que atacar las centrales nucleares iranís sería una operación muy complicada. Israel necesitaría al menos 100 aviones y volar más de 1.000 millas de espacio aéreo enemigo para atacar los objetivos deseados, según publicó ayer el diario The New York Times. El bombardeo contra Irán sería muy diferente del ataque «quirúrgico» que Israel lanzó en 1981 sobre el reactor de Osirak, en Irak, sin permiso de EEUU.
Europa también intenta frenar a Israel. Tanto Gran Bretaña como Francia insisten en que la solución al problema nuclear iraní ha de ser política. Estos son los dos primeros países afectados por las represalias de Irán en respuesta a las sanciones económicas de la UE. Teherán anunció el domingo que había suspendido el suministro de petróleo a Londres y París y ayer advirtió que podría hacer lo mismo con otros Estados europeos «hostiles».