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los escándalos que salpican últimamente a los bancos siguen aportando munición a aquellos que abogan por una estricta supervisión del sistema financiero. En este caso no se trata de la manipulación del Libor o de otra estratagema para sacar tajada con el negocio de la hipotecas, sino del supuesto desprecio hacia las leyes que regulan el lavado de dinero y las transacciones a entidades y países proscritos. Un subcomité del Senado de EEUU ha acusado al banco británico HSBC de amparar el lavado de dinero de los carteles mexicanos de la droga, de vulnerar las sanciones con Irán y de operar con entidades con vínculos terroristas.
Los ejecutivos del banco HSBC David Bagley (izquierda) y Paul Thurston (derecha), ayer. REUTERS / GARY CAMERON
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 18 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las acusaciones son fruto de más de un año de investigación, materializada en un informe de 335 paginas presentado ayer ante el Subcomité Permanente del Senado. A la vista asistieron también varios ejecutivos de la filial estadounidense del HSBC, la entidad en el centro de las sospechas. «El problema aquí es que algunos bancos internacionales abusan del acceso que tienen a EEUU», dijo el vicepresidente del subcomité, Carl Levin, tras explicar que los problemas detectados en el HSBC muestran como algunas entidades globales pueden usar sus bancos estadounidenses y sus lazos con las filiales foráneas para atraer lucrativos negocios y, más tarde, encubrir toda sospecha en torno a ellos con transferencias legítimas en dólares.
HACER LA VISTA GORDA / Esencialmente, el informe acusa al banco de hacer la vista gorda para lucrarse cuando existían suficientes indicios de delito. En varios niveles. Uno de ellos el blanqueo de dinero procedente de México.
Según el informe, sus filiales mexicanas tenían entre sus clientes a cientos de casas de cambio, identificadas por el Departamento del Tesoro como uno de los vehículos predilectos de los carteles para lavar el dinero de la droga. Solo entre el 2007 y el 2008 estas filiales transfirieron al banco en EEUU 7.000 millones de dólares en efectivo, a pesar de que un alto ejecutivo para Latinoamérica denunció en un correo electrónico en el 2007 que se estaban adoptando «riesgos inaceptables».
También están en entredicho las transacciones con diversas entidades iranís, prohibidas por las sanciones con las que EEUU pretende aislar a Teherán de los mercados financieros como castigo por su rechazo a detener su programa nuclear.
El informe sostiene que los ejecutivos del HSBC sabían que se estaba vulnerando la ley al procesar miles de transacciones a bancos persas, el 90% de las cuales se tramitaron a través de cuentas estadounidenses del banco sin que sus empleados alertaran del destino de las operaciones.
Solo por violar las sanciones, el banco podría enfrentarse a una multa de 1.000 millones de dólares, según un analista citado por Bloomberg. También se le acusa de operar con entidades con suspuestos vínculos con el terrorismo, como un banco saudí. Según el informe, la unidad estadounidense del HSBC «ofrece a los terroristas una puerta para acceder al dólar y al sistema financiero de EEUU». Las irregularidades podrían ser solo la punta del iceberg porque problemas similares podrían existir en otras entidades.