Hace dos semanas fue el concurrido Times Square; ayer, el emblemático Empire State. Los incidentes letales con armas de fuego y disparos policiales a plena luz del día y en enclaves icónicos de Nueva York empiezan a convertirse en episodios demasiado habituales. Y lo hacen bajo el mandato de un alcalde, Michael Bloomberg, inmerso en una cruzada personal y política para cambiar las leyes y limitar el acceso a las armas de fuego.
Información publicada en la página 15 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 25 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el suceso de ayer, un hombre de 53 años, identificado como Jefrrey Johnson, acudió a la tienda de accesorios femeninos donde había trabajado seis años y de la que había sido despedido en una reducción de plantilla el año pasado. A sus puertas, justo en la acera de enfrente de uno de los laterales del Empire State, disparó tres tiros a la cabeza con una pistola semiautomática a un antiguo jefe, provocándole la muerte.
Eran poco más de las nueve de la mañana y el área tenía el ajetreo habitual, no solo de turistas que se disponían a subir al observatorio en la planta 102, sino de los cerca de 21.000 empleados que trabajan en las más de 200 empresas que alberga la torre.
Cuando Johnson huyó, con la postola escondida, fue perseguido por dos trabajadores de la construcción. Se sumaron dos policías de una patrulla antiterrorista de la zona, ante los que Johnson aparentemente sacó de nuevo su arma. Los agentes lo abatieron y en el tiroteo dispararon 14 disparos. Tanto el alcalde como el comisionado de la policía, Raymond Kelly, admitieron ayer que las balas de los agentes probablemente fueron las que alcanzaron a algunos de los nueve heridos en el intercambio, siete hombres y dos mujeres.
Como hiciera tras el incidente de Times Square, en el que varios agentes abrieron fuego y mataron a un hombre negro armado con un cuchillo en una zona no cercada y llena de viandantes, Bloomberg defendió ayer la actuación policial.
PROBLEMA NACIONAL / El alcalde enmarcó lo sucedido en la plaga de armas de fuego en Estados Unidos. Precisamente ayer, antes del incidente, Bloomberg acudía como cada semana a un programa de radio local y, entre conversaciones sobre economía, taxis y sin techo, abordó la crisis. «Hay demasiadas armas en las calles. Somos el único país desarrollado del mundo con este problema», lamentó.
Después, en la rueda de prensa junto al Empire State, Bloomberg profundizó en sus quejas. «Somos la gran urbe más segura del país, pero no somos inmunes al problema nacional de violencia de armas de fuego», dijo. Casi 32.000 personas han muerto por disparos en el último año en EEUU.