El disidente chino Chen Guangcheng ha abandonado "por voluntad propia" la embajada de EEUU en Pekín tras permanecer seis días en la legación diplomática, según han informado los medios oficiales chinos. EEUU confirmó que Chen estaba fuera de la embajada pero poco después el rotativo The Washington Post subrayó que el disidente se encontraba con el embajador estadounidense, Gary Locke, quien le acompañaba a un hospital. Fue el propio diplomático quien llamó al rotativo para dar cuenta de la situación. "Locke llamó a The Washington Post desde su coche para decir que estaba con Chen. Un corresponsal nuestro habló brevemente con Chen por teléfono y él afirmó que se encontraba bien e iba camino del hospital", informó el diario estadounidense.
Un activista sostiene una foto del disidente Chen Guangcheng durante una recogida de firmas en su apoyo, en Hong Kong. Kin Cheung | AP
El breve despacho inicial de la agencia Xinhua rompió el silencio que habían mantenido los medios chinos sobre el incidente. Posteriormente, un alto funcionario de EEUU subrayó que "Chen Guangcheng ha llegado a una institución médica en Pekín donde recibirá tratamiento y se reunirá con su familia". Las mismas fuentes aseguraron bajo el anonimato que lo sucedido con Guangcheng era un "caso extraordinario" que implicaba "circunstancias excepcionales", al tiempo que prometieron que un suceso similar "no" se repetiría.
La salida de Chen de la embajada se produjo horas después de que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, llegara a China donde mantendrá conversaciones de alto nivel con los dirigentes chinos. El disidente telefoneó a Clinton y le dijo: "querría darle a usted un beso". Tras el incidente, EEUU emitió un comunicado en el se detalaba de principio a fin el incidente y se admitía que personal estadounidense "ayudó" a Cheng a entrar en la sede diplomática siguiendo criterios estrictamente "humanitarios", y que tales acciones eran "legales". "Hemos trasladado a las autoriaddes chinas las preocupaciones que ha expresado" acerca de sus amigos "que le ayudaron a viajar hasta Pekín", y les "hemos instado a no adoptar acciones" contra ellos.
El incidente ha causado gran indignación en las autoridades chinas, que acusan a EEUU de injerencia en sus asuntos internos. Pekín ha exigido hoy a EEUU que se disculpe. "Hay que subrayar que la embajada de EEUU albergó al ciudadano chino Chen Guangchen de una manera irregular. Esto es interferencia con los asuntos internos chinos y es totalmente inaceptable para China. China pide que EEUU se disculpe, investigue el incidente, castigue a los responsables y dé garantías de que este tipo de incidente no volverá a ocurrir", ha afirmado el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Liu Weimin.