La primera pregunta que escucharon Barack Obama y Mitt Romney en el debate del martes la hizo Jeremy Epstein, un universitario de 20 años preocupado sobre sus perspectivas de encontrar trabajo una vez graduado. El presidente y el candidato republicano le respondieron prácticamente prometiéndole un trabajo (Romney) y augurándole "un futuro brillante" (Obama). Lo cierto, sin embargo, es que las perspectivas laborales de los jóvenes graduados en Estados Unidos han empeorado con la crisis, problema al que se suma el incesante aumento de los costes educativos y de la deuda estudiantil. Y Obama y Romney pasan apuros para convencer con sus propuestas. El 66% de los graduados deben una media de 23.000 euros.
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