El primer ministro holandés, Mark Rutte, ha logrado el mejor resultado jamás obtenido por su partido, el liberal de derecha VVD, en las elecciones generales prometiendo disciplina y austeridad. En cambio, el populista de la extrema derecha, Geert Wilders, se ha hundido con su discurso antieuropeo. Todo un síntoma de la visión que tiene el norte de Europa sobre la manera de superar la crisis del euro.
Triunfo en Holanda de los liberales de derecha y la socialdemocracia, ambos proeuropeos REUTERS | ATLAS
El primer ministro holandés, Mark Rutte, y líder de los liberales de derecha (VVD), a su llegada al hotel donde ha celebrado la victoria de los comicios. Evert-Jan Daniels | EFE
Firme aliado de la cancillera alemana Angela Merkel, Rutte ha conseguido 41 escaños -10 más que en las legislativas de hace dos años- de los 150 del parlamento. Hoy mismo se ha puesto “manos a la obra” para formar un gobierno estable, como desean los holandeses. Muchos analistas y ciudadanos ven con buenos ojos una alianza con los laboristas de Diederik Samsum, la segunda fuerza del país con 39 escaños.
“Deberían entenderse, necesitamos un gobierno capaz de unir al país y afrontar la crisis”, opina Joos van Dam, camarero y estudiante de Ciencias Políticas. “Han dicho que ynunca irían juntos, pero ahora la gente lo pide, si logran ponerse de acuerdo, sería una bonita coalición”, sostiene el analista político Pal de Boer.
Para muchos holandeses, la “buena noticia” de los comicios es el retroceso del xenófobo Wilders, que en estas elecciones se convirtió en abanderado de la eurofobia defendiendo abiertamente salir de la UE y volver al florín. El resultado ha sido la pérdida de once escaños, de 24 a 15, perdiendo su condición de tercer partido del país y la llave del Parlamento neerlandés. Aunque más moderado, el otro euroescéptico de la campaña, el socialista Emile Roemer, se ha quedado por detrás de sus expectativas con 15 escaños, los mismos que ya tenía.
El éxito de Rutte, de 45 años, radica en su credibilidad, combinada con un estilo cercano y simpático. Los holandeses tienen el sentimiento de que ha hecho todo lo que estaba en su mano para preservar al país de la crisis y mantener su preciada calificación de triple A. Este soltero educado bajo los principios de la iglesia calvinista protestante --igual que Merkel-- defiende una política de ajustes centrada en no malgastar un solo céntimo público. Ha impulsado la liberalización de los servicios sanitarios y la retirada de los beneficios fiscales por contratar una hipoteca. Sin embargo deberá tener en cuenta la preocupación del país por un eventual recorte las pensiones, que se ha traducido en la entrada en el hemiciclo, con dos escaños, de un nuevo partido llamado 50 +, creado para defender los intereses de los seniors.
Las posiciones de Rutte no son nada fáciles de conciliar con las de Samsum, de 41 años, partidario de relanzar la economía y defensor de una política más social que rechaza tocar el gasto en educación, muy en la línea del presidente francés François Hollande. Si ambos logran un acuerdo de Gobierno, quizá abran la vía a un mayor entendimiento entre Merkel y Hollande.