Los guantes definitivamente han caído en el enfrentamiento entre Mitt Romney y Newt Gingrich por lograr la nominación republicana a la candidatura de cara a las elecciones presidenciales que se celebrarán en Estados Unidos el próximo noviembre. Anoche, en el decimonoveno debate entre aspirantes conservadores, celebrado en Florida, donde el martes hay primarias, el exgobernador de Massachussetts y el expresidente de la Cámara baja del Congreso protagonizaron una dura batalla cuerpo a cuerpo. Los dos dieron y recibieron golpes. Y Gingrich salió peor parado, porque no consiguió dar a Romney el KO que habría necesitado para asegurarse una victoria en las primarias del martes en un estado tan importante como Florida. Si Romney se apunta ahí su segunda victoria tras la de New Hampshire, empezará, ahora sí, a tener el paso mucho más firme hacia la nominación; un camino que ha amenazado Gingrich desde su victoria en Carolina del Sur, pues en las siguientes citas electorales, empezando por Nevada, el mormón enfrenta un electorado más favorable.
Newt Gingrich (izquierda) y Mitt Romney, durante el debate de los aspirantes a la candidatura republicana, el jueves en Jacksonville. Matt Rourke | AP
Romney y Gingrich chocaron duramente en casi todo, desde en inmigración hasta en la exploración del espacio (Gingrich ha prometido abrir una colonia en la Luna si llega a la Casa Blanca para cuando acabe un potencial segundo mandato). Pero donde el combate fue más descarnado fue en los ataques personales por temas como sus respectivas finanzas domésticas. Gingrich insistió en una línea ofensiva con la que ha tratado de dibujar a Romney como un rico con cuentas en Suiza y las islas Caimán. Pero Romney respondió con ataques no más suaves, y cuando Gingrich le acusó de tener inversiones en Fannie Mae y Freddie Mac, dos instituciones semipúblicas vinculadas al desastroso mercado hipotecario, Romney recordó que el expresidente de la Cámara de Representantes no solo recibió dinero de esas instituciones y las defendió en el Congreso, sino que también tiene inversiones en ellas.
Florida, con su determinante electorado hispano, era el escenario perfecto también para el choque en el tema de la inmigración. Y Romney se defendió con inusitada contundencia y con afilados dardos de los ataques de Gingrich, que insitió en definirle como el candidato más "anti-inmigrante". "Nuestro problema no son 11 millones de abuelas", sentenció Romney cuando Gingrich apuntó a lo inhumano de sus propuestas en temas de deportaciones.
Gingrich hasta ahora se había demostrado como el más hábil candidato en los debates, pero anoche, incluso en los momentos en que pareció dispuesto a tender la pipa de la paz, encontró a un Romney mucho más agresivo. "¿No sería bonito si la gente no hiciera acusaciones en otros sitios que luego no están dispuestos a defender aquí?", preguntó el exgobernador justo después de que Gingrich intentara alejarse de la línea de ataques personales incentivada por el presentador de CNN.
Quedó en manos de otro de los candidatos, el excongresista Rick Santorum, el ataque a Romney por la reforma sanitaria que diseñó en Massachussetts y que, por su influencia en la reforma de Barack Obama, se plantea como uno de sus puntos más débiles para los votantes conservadores. Pero tanto Santorum como el cuarto candidato, Ron Paul, son conscientes de que no tienes posibilidades en Florida. La guerra es entre Romney y Gingrich. Y camino a la batalla definitiva del martes, la de ayer apuntó hacia una victoria de Romney.