Lejos de calmarse, la tensión entre Siria y Turquía ha crecido en las últimas horas después de que las autoridades turcas obligaran este miércoles a aterrizar en Ankara a un avión civil sirio bajo la sospecha de que transportaba armas para el régimen del presidente Bashar el Asad, antes de dejarle proseguir su ruta hasta Damasco.
Turquía retiene un avión comercial sirio ATLAS
El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, ha explicado que la medida se tomó ante las sospechas de que el avión transportaba material ilegal dentro del espacio aéreo de Turquía, según informa la agencia Anadolu. Davutoglu ha precisado, sin dar más detalles, que tenía "información secreta fiable" de que el aparato llevaba una carga ilegal.
Tras varias horas de registro, el avión fue autorizado a partir rumbo a Siria hacia las 2.30 hora local (23.30 GMT del miércoles), nueve horas después de ser obligado a aterrizar en Ankara. Las autoridades turcas retuvieron varias cajas con material diverso, cuyo contenido no ha trascendido de manera oficial.
El diario 'Hürriyet' aseguró en su versión electrónica que se decomisaron una docena de cajas de gran tamaño, mientras que la emisora turca NTV afirmó que las cajas contenían "piezas de misiles". Otros medios apuntaron que contenían equipos de telecomunicaciones militares.
El avión retenido, un Airbus A-320 de Syrian Air procedente de Moscú y con destino a Damasco, fue obligado a aterrizar en Ankara a las 14.15 horas GMT por cuatro cazas militares del tipo F-16, según informó la cadena turca CNNTürk, que citaba fuentes del Ministerio de Exteriores y la Autoridad de Aviación. El aparato, con 35 pasajeros a bordo, fue rodeado por la policía de intervención rápida.
Las autoridades de aviación sirias criticaron duramente la retención del avión y aseguraron que "se podía reconocer a simple vista" que las cajas confiscadas no contenían armas, ha informado NTV.
Poco antes, Turquía había emitido una orden rápida por la que se prohibían, con efecto inmediato, a todos los aviones civiles turcos entrar en el espacio aéreo de Siria. El ministro Davutoglu señaló que esta medida se había tomado porque sobrevolar Siria "ya no es seguro" para los aviones turcos.
Por este motivo, un avión de Turkish Airlines, la compañía de bandera turca, que transportaba a peregrinos musulmanes, tuvo que aterrizar a las 15.30 GMT en el aeropuerto meridional de Adana, interrumpiendo así su trayecto a Yida, en Arabia Saudí.
En los últimos días, Turquía ha bombardeado reiteradamente regiones del norte de Siria, como represalia por la caída de obuses sirios en la franja fronteriza entre ambos países, y ha amenazado con acciones más contundentes. La semana pasada, un obús sirio mató a cinco personas de una misma familia en la población turca de Akçakale.