El 9 de mayo de 1950, el entonces ministro francés de Exteriores, Robert Schuman, propuso, recogiendo una idea de Jean Monnet, un plan para colocar la producción francesa y alemana de carbón y acero bajo el control de una autoridad supranacional. Así nació la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y comenzó el proceso de integración europea.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 10 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Por eso, cada 9 de mayo se conmemora el Día de Europa y ayer no fue una excepción. Pero, como nunca antes, las celebraciones estuvieron marcadas esta vez por la pesada losa de la crisis. Y el mensaje fue unánime: solo con más Europa, saldremos de esta crisis.
En la sede que las instituciones europeas (la Comisión y el Parlamento Europeo) comparten en Barcelona todos, desde la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, al presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve, pasando por el primer teniente de alcalde, Joaquim Forn, abundaron en este discurso, queriendo conjurar el riesgo de que las políticas de ajuste, que la ciudadanía pueda percibir como una imposición de la UE, generen un sentimiento antieuropeo.
«A pesar de las dificultades, la historia de la integración europea es una historia de éxito y la hemos de reivindicar», subrayó Manel Camós, director de la oficina de la Comisión Europea en Barcelona. Camós lamentó que los autobuses de Barcelona no lucieran ayer la bandera europea como en años anteriores. Forn replicó a lo que había sonado como un reproche explicando que el Día de Europa no es una excepción. Como medida de austeridad, las enseñas han dejado de colocarse en los autobuses también en las otras fiestas señaladas en las que solían llevar la bandera catalana y la de la ciudad (Santa Eulàlia, Sant Jordi, la Mercè, la Diada del 11 de septiembre y el Día de la Constitución). Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ahorra así 35.000 euros al año. Pero la bandera de Europa ondeaba ayer en la fachada del Ayuntamiento.
Europa quiere escuchar más a sus ciudadanos y, por eso, a partir de hoy, pondrá en marcha la mayor consulta pública jamás realizada para detectar los problemas con que se encuentran las personas a la hora de ejercer los derechos de la ciudadanía europea y para establecer las prioridades de los próximos años. La consulta estará abierta hasta el 9 de septiembre.
Los responsables europeos creen que la crisis ha llevado a acelerar la integración europea, sobre todo en el campo de la governanza económica. «Los estados están cediendo unos espacios de soberanía a los que nunca creyeron que renunciarían», señala Camós.