El tribunal moscovita Jamóvnicheski, el mismo que hace ya siete años mandó a la cárcel a Mijail Jodorkovski, el magnate petrolero y adversario político del Kremlin, ha iniciado este lunes la vista del juicio contra tres integrantes del grupo femenino de rock punk Pussy Riot, acusadas de gamberrismo por su actuación contra el presidente ruso, Vladímir Putin, en la catedral Cristo Salvador de Moscú. Si el juez les declara culpables, podrían ser condenadas a hasta siete años de cárcel.
La polémica actuación del grupo ruso Pussy Riot en una iglesia ortodoxa de Moscú YOUTUBE
Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Aliójina, que participan en la vista desde una jaula de cristal situada a un lado de la sala, son acusadas de un "acto de gamberrismo cometido en grupo por odio político, ideológico, racial, nacional o religioso", según el artículo 213 del código penal. En particular se les acusa de atentar contra los valores tradicionales de la Iglesia Ortodoxa rusa.
El 21 de febrero del 2011, cinco integrantes de Pussy Riot irrumpieron encapuchadas en una zona restringida del altar del principal templo ortodoxo ruso. En un vídeo difundido en internet por el grupo se ve cómo las mujeres se desnudan y comienzan a tocar la guitarra eléctrica, a cantar y a bailar en ropa interior. "Madre de Dios, echa a Putin", dice la canción, en la que acusan al patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Kiril, de creer en el presidente de Rusia, y no en Dios.
La investigación solo consiguió identificar a tres de las participantes en la acción, que fueron detenidas. "No queríamos ofender a nadie. Admitimos nuestra culpa política, pero no nuestra culpa legal. No somos enemigas de los cristianos. Nuestros motivos son exclusivamente políticos. Solo queremos que Rusia cambie a mejor", dijo Tolokonnikova ante el juez. "Creía que la Iglesia amaba a todos sus hijos, pero parece que solo ama a aquellos que aman a Putin", dijo Aliójina.
El caso de Pussy Riot ha causado una fuerte polémica en Rusia. La oposición liberal al poder sostiene que se trata de un proceso político dirigido desde el Kremlin, afirmando que a las tres chicas les juzgan por el "odio a Putin". Mientras, los partidarios del 'hombre fuerte' de Rusia opinan que la actuación del grupo merece un castigo ejemplar porque socava los cimientos del régimen político actual.