Wukan abrió las urnas y cantó victoria. El pueblo pesquero de la oriental provincia de Guangdong (antiguo Cantón) celebró las, probablemente, elecciones más limpias de China. Solo la Historia fijará el alcance de una jornada festiva que terminó con petardos y piras con las papeletas sobrantes. Siete semanas atrás también hubo ruido. El pueblo se había levantado contra sus dirigentes, cansados de sufrir desde el 2009 expropiaciones de tierras y recibir indemnizaciones insuficientes.
Información publicada en la página 15 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 02 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En China hay miles de protestas parecidas cada año de pueblos contra la corrupción de sus gobiernos locales. Sin embargo, lo ocurrido aquellos días de diciembre fue seguido en todo el país. Los lugareños expulsaron del pueblo a patadas a sus líderes y batallaron bravamente contra las mangueras a presión y los gases de la policía, que tuvo que retroceder varias veces. Durante el asedio cerraron las tiendas y el pueblo quedó desabastecido. El desencadenante de la batalla campal había sido la muerte, probablemente torturado, de Xue Jinbo, un tozudo denunciante de las tropelías gubernamentales.
Las revueltas violentas acostumbran a tener finales dolorosos en China, pero en estas intercedió Wang Yang. Wang, de sólida reputación reformista, es el líder del Partido Comunista de China en la provincia. Secundó a los lugareños, certificó que los líderes locales se habían perpetuado en el poder con elecciones amañadas y encomendó al cabecilla rebelde la organización de unas limpias.
El mandato se concretó ayer con siete urnas metálicas en la escuela de Wukan, largas colas de los lugareños, numerosa prensa nacional e internacional, funcionarios del partido y sociólogos de todo el país. China permite las elecciones en niveles bajos de dirección como pueblos y pequeñas ciudades, un experimento democrático instaurado en los años 80 por Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas. Su funcionamiento no siempre es cristalino. Sí lo fue ayer porque fue autogestionado por los lugareños.
Los 10.000 habitantes eran elegibles y en las listas figuraron los que habían conseguido 50 firmas de apoyo, que buscaron puerta por puerta a sus votantes. «Wukan ha estado en la oscuridad demasiado tiempo, las elecciones siempre habían sido un timo. Es la primera vez que veo una urna», afirmaba Yang Semao a la prensa local.
Las redes sociales, intelectuales, voces de dentro y fuera del partido, todos subrayan estos días la importancia del experimento de Wukan en la lucha contra la corrupción de los poderes locales y en el camino democrático. Wang, el líder de Guangdong, ha manifestado que pretende aplicar la plantilla de Wukan a las elecciones de toda la provincia.