Aun mes de los comicios presidenciales del 7 de octubre en Venezuela, en los que se juega la extensión por seis años más del mandato del presidente Hugo Chávez o su sustitución por el aspirante opositor Henrique Capriles, los expertos auguran unas votaciones cerradas en las que el resultado final dependerá de un grupo relativamente pequeño de votantes indecisos. El politólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Ángel Álvarez, cree que, ante una competencia tan cerrada, el reto fundamental de Chávez es lograr convencer a los electores de clase media, sin cuyo apoyo es muy difícil que logre ganar.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Todas las encuestas coinciden en que Chávez ha venido bajando y Capriles ha venido subiendo. Ahora hay prácticamente un empate. Todo indica que nos aproximamos a un proceso en el cual nadie va a ganar con holgada mayoría», señala Carmen Beatriz Fernández, directora de la empresa de consultoría Datastrategia.
La experta destaca que en esta campaña se ha acelerado una tendencia que se registra desde el 2007 y que consiste en una merma lenta pero constante de los afectos al chavismo y un crecimiento sostenido aunque más lento de la oposición. «Este fenómeno se vio en las elecciones del 2007, del 2008 y, con mayor nitidez, en los comicios parlamentarios del 2010. Chávez participó directamente en estos procesos, aunque no era candidato», apunta.
Fernández considera que ambos candidatos tienen prácticamente el mismo reto de cara a los próximos 30 días: competir por un segmento pequeño pero tremendamente importante del electorado. «Se trata de aproximadamente un millón y medio de votantes que son los que con sus decisiones oscilantes han hecho que gane una u otra opción. Ambos contendientes tienen un apoyo claro en torno a los seis millones de votantes cada uno y la conquista de los electores restantes resulta fundamental para la victoria».
Aparte de lograr el apoyo de la clase media, sostiene Ángel Álvarez, Chávez tendrá además que convencer a una parte considerable de los ciudadanos de que pueden sufrir alguna consecuencia si votan en su contra. «La forma como él ha abordado ese tema es con la consigna 'solo Chávez garantiza la paz', con la que quiere crear la percepción de que si él no es el presidente habrá un caos en el país. Si persuade a los electores de que eso es cierto y conquista algunos votos en la clase media, entonces tendrá su tarea hecha», explica este experto.
EL VOTO DE CASTIGO / En cuanto a Capriles, el investigador cree que en las próximas semanas reforzará la búsqueda del voto de castigo. «Él se ha dado cuenta de que no basta con las promesas que ha venido haciendo ni con su énfasis en el tema social, sino que necesita impulsar el castigo contra Chávez. Si logra convencer a una parte considerable de los electores de ello y, además, logra persuadir a algunos chavistas de que es mejor abstenerse, entonces ganará».
Ambos analistas reconocen que por primera vez desde 1998 la agenda política la ha estado marcando la oposición más que el chavismo. «Capriles ha estado colocando los temas y ha puesto a Chávez a la defensiva. Es un indicador importante que revela que el presidente no se siente tan cómodo y tan holgado como en procesos anteriores», destaca Fernández.