ÚLTIMA HORA El Real Madrid derrota al Barça Regal y se proclama campeón de la ACB
De la prisión de Angola, como se conoce a la Penitenciaria Estatal de Louisana, la mayor cárcel de alta seguridad de Estados Unidos, nunca ha escapado nadie. Al menos, ninguna persona. La naturaleza ha puesto su parte para convertirla en el «Alcatraz del sur», rodeando tres de sus flancos con el río Mississippi y un cuarto con bosques achaparrados solo poblados por serpientes y otras barreras naturales. Pero ahora que los apuros económicos también llegan al sistema penitenciario y el presupuesto para que los humanos garanticen la seguridad se recorta, el alcaide de Angola, Burl Cain, ha puesto en marcha un programa prácticamente inédito: 80 perros y lobos-perro, un híbrido criado en la propia prisión, se encargan de patrullar buena parte de la cárcel, donde más de la mitad de los presos están condenados por asesinato y el 75% pasarán el resto de su vida.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 03 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La clave del programa, que Cain ha explicado a The Wall Street Journal, está en los números. El salario medio de un guarda humano en Angola (donde 105 de los 1.200 funcionarios de prisiones han sido despedidos y están vacías 35 de las 42 torres de vigilancia) es de 28.000 euros al año; mantener el programa canino (incluyendo apareamiento, alimentación y cuidados veterinarios) cuesta 50.000 euros cada 12 meses.
«Todo el mundo está intentando ser tan creativo como sea posible para exprimir al máximo el muy limitado dinero que tienen», le ha dicho al rotativo George Camp, codirector de de una asociación profesional de administradores de correccionales estatales. Y en Angola (una prisión formada con lo que fueron cinco antiguas plantaciones apodada precisamente por el origen africano de los esclavos que trabajaban en ellas y donde hoy tres cuartas partes de los más de 5.000 reos son negros), el dinero ha pasado de los 111 millones de presupuesto de hace cinco años a los 94,5 millones actuales. Y eso que la cárcel es toda una empresa que produce desde algodón a maíz y soja , opera un campo de golf y celebra dos veces al año rodeos abiertos al público.
Cain, que dirige una prisión durante décadas conocida como «la peor prisión de América» que hace unos años llegó a ser definida como «Abu Ghraib en el Misssissippi» por supuestos malos tratos a los presos, ya emprendió una ola de recortes presupuestarios en 2009, aumentando la capacidad de las celdas con literas, reduciendo las horas extra de los guardias e instalando cámaras de seguridad.
También en 2005 intentó un programa similar de crianza de perros, aunque entonces el experimento no funcionó. Usó para aparear perras un lobo mexicano y los animales resultantes eran impredecibles. Lobo, como se llamaba el animal, se convirtió además en una rareza en Angola: escapó.