«Voy a tener limitaciones, pero no hay ninguna incapacidad, que eso quede absolutamente claro». Juan Manuel Santos se vio ayer obligado a subrayar su decisión de ejercer en todo momento las funciones de presidente, un día después de haber anunciado a los colombianos que le habían «detectado a tiempo» un «pequeño tumor» en la próstata, del que será operado hoy en Bogotá.
Información publicada en la página 19 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 03 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Santos intentó acabar con las especulaciones sobre el alcance su cáncer. Dijo que tiene el 97% de posibilidades de curarse por completo. Los problemas de salud de los presidentes latinoamericanos se han convertido en algo más que una cuestión del orden clínico en los últimos años. Por eso, el mandatario colombiano ha buscado desligar por completo su parte médico de la gestión política.
PALABRA DE MÉDICO / Al doctor Felipe Gómez le tocó la tarea de tranquilizar a los que temen por la situación del presidente. «La oportunidad de tratamiento fue diagnosticada a tiempo y, si las cosas marchan como debe ser, espero que pronto esté recuperado y siga siendo nuestro presidente», dijo el doctor.
La clase política colombiana ha pospuesto por unas horas sus querellas y se unió al coro de ciudadanos que abogaron por una rápida mejoría del enfermo. Hasta Álvaro Uribe, quien tuvo a Santos como ministro de Defensa y luego lo catapultó a la presidencia, depuso los furiosos enconos personales -surgidos especialmente por la determinación del actual mandatario de abrir el camino de la negociación con la guerrilla- y también expresó en Twitter, «el mejor deseo de éxito».
La intervención quirúrgica tiene lugar en un momento singular. El próximo día 15, representantes del Estado colombiano, de un lado, y, del otro, las guerrillas de las FARC y del ELN intentarán en Oslo encontrar una salida a un conflicto armado que causa en Colombia un millar muertos al año. Santos se juega mucho.