El referendo para la independencia de Escocia está en marcha. El primer ministro británico, David Cameron, y el primer ministro escocés, Alex Salmond, se han dado cita el próximo lunes en Edimburgo, para firmar un acuerdo sin precedentes entre los dos gobiernos. Cameron confirmó el encuentro en la conferencia del Partido Conservador. «Voy a ir a verle para solucionar la celebración del referendo sobre la independencia para finales del 2014», afirmó, dispuesto, según dijo, a «salvar nuestro Reino Unido». «Somos mejores juntos, juntos prosperamos. Déjennos luchar contra ese referendo con todos nuestros recursos», añadió.
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 11 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Salmond recordó que «quedan una serie de asuntos aún por resolver». Los flecos pendientes atañerían a la financiación de la campaña, pero las discrepancias fundamentales sobre la consulta han quedado prácticamente resueltas. El preacuerdo entre el ministro británico para Escocia, Michael Moore, y la número dos del Gobierno escocés, Nicola Sturgeon se cerró el lunes por la noche y ambos tienen previsto reunirse el viernes para cerrar todos los detalles.
LA NEGOCIACIÓN / Después de meses de negociaciones, los representantes de las dos administraciones habrían acordado que en el referendo tenga una sola pregunta sobre la independencia. Las palabras exactas que figurarán en la papeleta no se conocen aún, pero el Partido Nacionalista Escocés (SNP), ha propuesto la fórmula: «¿Está de acuerdo con que Escocia se convierta en un país independiente?», que la comisión electoral tendrá que examinar.
El SNP ha renunciado a una segunda pregunta, sobre la ampliación de competencias en caso de que Escocia optara por seguir formando parte del Reino Unido. Salmond habría conseguido en cambio que la edad del voto en la consulta se amplíe a los 16 y 17 años. También habría impuesto la fecha del otoño del 2014 a Cameron, que deseaba celebrar la consulta lo antes posible. El compromiso, implica concesiones por ambas partes, pero los dos políticos intentarán atribuírselo como un triunfo.
A partir del momento en el que el pacto quede formalizado, el Parlamento de Westminster, tramitará, en el plazo de dos semanas, la autorización legal para que el Parlamento escocés de Holyrood discuta y prepare la consulta. Londres se había otorgado en un principio el poder de organizar el referendo, pero la mayoría de los escoceses y de los diputados en Edimburgo se oponían. Cameron comprendió rápidamente que podía abrirse una crisis constitucional. Por eso prefirió ceder, abrir el diálogo y optar por una negociación civilizada.
Los independentistas tienen ahora la oportunidad que buscaban y dos años para hacerla realidad. La tarea que les espera será gigantesca. La opinión pública escocesa apoya masivamente la consulta, pero menos del 30% está a favor de la ruptura. La campaña, que ahora arranca, promete ser apasionante.