El primer ministro británico, David Cameron, aseguró ayer que el Reino Unido podría limitar la entrada de inmigrantes procedentes de Grecia y otros países de la zona euro afectados por la crisis si se da una situación de «tensión extraordinaria». En ese caso -dijo ante una comisión parlamentaria- «es posible emprender acciones para limitar los flujos migratorios, pero, obviamente, esperamos que eso no ocurra».
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Cameron reiteró así las palabras de hace unos días de su ministra de Interior, Theresa May, quien entonces aseguró que las islas no estaban notando ninguna avalancha de ciudadanos comunitarios de países en apuros. «Yo estaría dispuesto a hacer lo que sea necesario para que nuestro país siga siendo seguro, para que nuestro sistema bancario siga siendo fuerte, para que nuestra economía siga sólida», añadió Cameron, cuyas declaraciones hay que enmarcarlas en la presión intensa que recibe del sector euroescéptico de su partido.
El premier indicó que una mayor integración bancaria en la UE no tendría por qué implicar grandes cambios para el Reino Unido si se aplican las salvaguardas adecuadas. Los británicos temen que la unión bancaria y fiscal acordada por los países de la eurozona pueda modificar ciertas normas y eso afecte a Londres, el mayor centro financiero de Europa y del que el Estado británico obtiene gran parte de sus ingresos.