El Gobierno británico ha presentado la reforma de la Cámara de los Lores como una de las principales tareas a realizar durante los próximos 12 meses, junto con el combate contra la crisis económica. Durante la solemne ceremonia del discurso de la Reina, celebrada ayer en el Parlamento de Westminster, Isabel II leyó los 19 proyectos de ley que dominarán el nuevo periodo parlamentario de sesiones.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 10 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La inacabable reforma de la Cámara alta es una de las propuestas que más polvareda ha levantado en los últimos días entre la clase política. El ala más derechista de los tories se opone a que la mayoría de los lores dejen de ser designados como hasta ahora para pasar a ser elegidos. Ese mismo sector crítica al premier David Cameron por hacer demasiadas concesiones a los liberales, que se declaran a favor del cambio constitucional en la Cámara alta. Finalmente el proyecto se ha incluido para rebajar las tensiones crecientes en la coalición, pero en términos tan vagos e imprecisos que puede modificarse y demorarse indefinidamente en el Parlamento de Westminster.
Junto a ello, la agenda parlamentaria estará dominada por la necesidad de «reducir y restaurar la estabilidad económica», según las palabras con las que la soberana inició la lectura del programa gubernamental. Tanto Cameron como su socio, el liberal Nick Clegg, han prometido hacer del Reino Unido «uno de los países más atractivos del mundo para los negocios». Las medidas, sin embargo, no incluyen ninguna inyección de fondos públicos, tal y como piden los laboristas para estimular el crecimiento.
PROPUESTAS ECONÓMICAS / Entre las propuestas económicas figura la ya conocida de obligar a los bancos a separar sus tareas comerciales de las de la banca de inversión y negocios. Otro proyecto, incluido ahora pero difundido anteriormente, es la reforma de las pensiones y la edad de jubilación, que aumentará de los 65 a los 67 años para el año 2028.
Cameron y Clegg esperan convencer a los ciudadanos de lo imperativo de su estrategia económica y recuperar la confianza de los electores que les ha castigado severamente en las elecciones municipales de la pasada semana. La coalición está «tomando duras medidas para restaurar la potencia de nuestro país a largo plazo», señaló el primer ministro. El líder laborista, Ed Miliband, considera en cambio que el programa gubernamental no ofrece «esperanza alguna» a los parados y «ningún alivio» a millones de británicos que están viendo mermado su nivel de vida por los recortes.
«El electorado ha hablado, pero ellos no han escuchado», señaló Miliband durante el posterior debate en la Cámara de los Comunes. «El primer ministro y el ministro de Finanzas creen que la gente se está volviendo contra ellos porque no entienden la política económica del Gobierno. La realidad es que se vuelven contra ellos porque las han entendido muy bien», afirmó.
Otra propuesta no menos conflictiva es la de permitir a la policía y los servicios de inteligencia intervenir las comunicaciones telefónicas y correos electrónicos almacenando sus contenidos.