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Jared Loughner, el joven que mató a seis personas e hirió a una docena más en un tiroteo en Tucson el 2011, se reencontró ayer con algunas de sus víctimas en el juicio en que fue condenado a cadena perpetua. Entre las damnificadas que afrontaron un cara a cara con el acusado se encontraba la congresista demócrata Gabrielle Giffords, que recibió un disparo en la cabeza y tuvo que dejar su escaño en enero pasado para recuperarse de las secuelas.
Ilustración en la que se aprecia a la congresista Giffords (de espaldas) junto a su marido, Mark Kelly, frente a Jared Loughner y su abogada, el jueves, durante el juicio. STRINGER | REUTERS
Información publicada en la página 23 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 09 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Fue el marido de Giffords, el astronauta retirado Mark Kelly, quien se dirigió al autor de los disparos en nombre de su esposa, ya que sigue sufriendo problemas en el hemisferio izquierdo del cerebro, que alberga la parte motriz y el habla. "Intentaste crear un mundo oscuro y diabólico pero recuerda esto: no lo conseguiste", dijo Kelly, que recordó la lucha diaria de su esposa para volver a realizar todas las actividades y tareas cotidianas que solía hacer antes de recibir el ataque, añadió el marido de la excongresista. Kelly advirtió a Loughner de que fue capaz de meter una bala en la cabeza de Giffords, pero que no pudo «dejar ninguna marca en su espíritu» a pesar del ataque. «Tendrás tiempo, tendrás décadas y décadas para recordar lo que hiciste», concluyó.
El autor del tiroteo fue condenado ayer a siete cadenas perpetuas, que suponen más de 140 años de prisión sin posibilidad de libertad condicional. La sentencia contra Jared Loughner, según dijo el juez Larry Burns, tiene un «carácter simbólico», ya que pretende reflejar el daño causado a todas las víctimas, de ahí la acumulación de penas.
Loughner se había declarado culpable el pasado agosto, por lo que estaba exento de la pena de muerte tras el acuerdo por su confesión. Antes, se le había diagnosticado esquizofrenia y fue trasladado a un centro psiquiátrico para recibir tratamiento.
La matanza cometida por Loughner ocurrió en un acto político con votantes convocado por Giffords fuera de un supermercado en Tucson. El asesino se presentó al lugar de los hechos con una pistola semiautomática y tres cartucheras con munición para intentar matar a la entonces congresista. Giffords recibió los primeros auxilios de un joven hispano, Daniel Hernández, que fue considerado un héroe a nivel nacional por salvarle la vida. Los disparos causaron 11 heridos más y cinco muertes, entre ellas la de una niña de nueve años.