La pregunta que mucha gente se hace, en medio de esta modorra estival, es qué pasa con el caso Wikileaks. O más exactamente con Julian Assange. Respuesta: el cubo de Rubik, pero en versión más complicada. Tiene varias caras y pocas soluciones. Sobre todo, una dimensión diplomática, que es la que ha producido titulares estos días. Assange pide asilo en la Embajada de Ecuador en Londres, porque teme ser extraditado a Suecia, de donde teme a su vez ser extraditado a EEUU, donde podría ser acusado por el tema Wikileaks y, doctrina de ataque a la seguridad nacional en mano, en teoría podría ser condenado a muerte.
Vista general del consejo de cancilleres de Unasur, en la reunión celebrada ayer en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. EFE / JOSÉ JÁCOME
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 21 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero el Gobierno de Londres, según han dicho incluso medios tan poco antibritánicos como The Guardian, comete el error de amenazar con entrar por la fuerza en la Embajada para capturar a Assange y enviarlo a Suecia. Desde 1945, no se ha violado la inmunidad diplomática con dos excepciones: el asalto en 1980 a la Embajada de España en Guatemala por parte del Ejército, para matar a varios indios allí refugiados, y de paso herir de gravedad al Embajador español, Máximo Cajal. Y cuando Jomeini ordenó atacar la Embajada de EEUU en 1979, capturando a la legación diplomática en pleno, para liberar a todos los presos más de un año después, lo que le costó la reelección a Jimmy Carter.
Actuación extraña
La Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961 es sagrada en la relaciones entre Estados. pero es que, además, el Gobierno de Londres puso su amenaza ¡por escrito! por un caso de acusación -no probada de momento- de supuesta violación entre un australiano y dos suecas, en Estocolmo. Parece todo un poco excesivo y misteriosamente absurdo.
Por otro lado, Ecuador acoge al fugitivo al tener dudas -razonadas mucho o poco, pero razonables- de que en EEUU -que no en Suecia- Assange no tendría un juicio justo según los parámetros del Consejo de Europa. Pero la extradición la pide Suecia, no EEUU, que a día de hoy no ha pedido nada de nada ni a Suecia ni al Reino Unido. Un poco extraño.
Por si fuera poco en todo este embrollo, es cierto que la concesión de asilo político/diplomático implica que el interesado se ha de abstener -estrictamente- de hacer cualquier tipo de declaración pública sobre su caso. Pero Assange va y suelta una verdadera performance en forma de rueda de prensa al día siguiente desde la ventana de la Embajada de Ecuador. ¿Quién da más?
Y la cosa, al final, podría ser bastante sencilla. Bastaría con negociar lo siguiente, pero sin ruedas de prensa y entre diplomáticos profesionalmente sólidos: Londres podría conceder la extradición a Suecia si este país, sin perjuicio del juicio sobre la causa de presunta violación que seguiría su curso, se compromete a no extraditar posteriormente a Assange a EEUU, por un motivo distinto al que motiva la acusación en Suecia y la extradición británica.
Porque al final, uno se queda con una doble impresión, imposible de probar a día de hoy. De una parte, Assange no quiere ir a la carcel en Suecia por un delito común -violación- que puede ser cierto o un montaje, porque la justicia sueca es severa con estos temas. Por otro lado, este estruendoso silencio de EEUU sobre un caso que le sacó de sus casillas -Wikileaks- es de lo más curioso. Si no tiene ninguna reclamación sobre Assange, que lo diga, y si la tiene, también, ante el Gobierno de Londres y sin más dilación. Dicho lo cual, Assange puede pasar una larga temporada (meses, años) en ese edificio de Londres. Y el cubo de Rubik, sin cuadrar.