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Mientras el presidente sirio, Bashar el Asad, se dejaba ver en público ayer rezando en una mezquita de Damasco para celebrar la fiesta musulmana del sacrificio (Aid al-Adha), su pueblo seguía muriendo en una guerra que ha causado 33.000 muertos a pesar de la tregua pactada entre el régimen y la mayoría de grupos rebeldes con mediación internacional para que hubiera paz en estas fiestas.
El presidente sirio, Bashar el Asad, participa en los rezos de la fiesta del Sacrificio en la mezquita Al Afram del barrio de Muhajirin, en Damasco. REUTERS
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 27 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los esfuerzos del enviado especial de la ONU a Siria, Lajdar Brahimi, no sirvieron de nada porque el alto el fuego duró solo tres horas. Las fuerzas de Asad y los rebeldes se acusaron mutuamente del fracaso, que costó la vida a 47 personas en todo el país -16 civiles, 19 soldados y 12 rebeldes-, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
La televisión estatal mostró imágenes del presidente rezando devotamente en la primera fila de la zona reservada a las autoridades -entre las que se encontraban el mufti de Siria, Ahmed Hasun, y altos cargos del partido Baas-, en la mezquita de Al Afram, en el barrio de Al Muhayerin. El imam Walid Abdulhaq centró su sermón en la crisis siria y llamó «a la unidad nacional» para enfrentarse a «los planes enemigos que pretenden dividir la patria».
MANIFESTACIONES / La jornada empezó con cierta calma y decenas de personas aprovecharon para salir a la calle a manifestarse en contra del régimen de Asad en localidades como Deraa, Deir al-Zur y Homs. Pero la paz se esfumó rápidamente. Los combates se reanudaron en diferentes puntos del país, especialmente en Homs, Damasco, Deraa y Alepo. «La tregua se ha hundido», aseguró el presidente del OSDH, Rami Abderrahman.
El Ejército acusó a «grupos terroristas armados» de haber dinamitado el alto el fuego y la oposición responsabilizó a las fuerzas de Asad de haber bombardeado áreas con población civil. La cúpula del Ejército Libre Sirio (ELS) se comprometió a respetar la tregua, pero algunas facciones como el Frente al-Nusra y Ansar al-Islam no se comprometieron a hacerlo.
La tregua quedó definitivamente hundida cuando estalló un coche bomba en el barrio de Def al-Shuk de la capital siria y provocó al menos cinco muertos y 32 heridos, entre los cuales habría niños, según indicó la Comisión General de la Revolución Siria (CGRS), que difundió un vídeo con imágenes de fachadas de edificios destruidas presuntamente por esta explosión.