"No me voy a poner nerviosa, quédense tranquilos", dijo la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Ya sabía lo que iba a suceder en el centro de la ciudad de Buenos Aires, por donde anoche --esta madrugada en España-- desfilaron con sus cacerolas y su bronca los argentinos que desaprueban su gestión y rechazan que vuelva a ser elegida en el 2015, un escenario demasiado lejano en el tiempo y solo posible si se reforma la Constitución.
Manifestación masiva en Argentina REUTERS | ATLAS
De acuerdo con medios locales, varios miles de personas llegaron hasta las inmediaciones de la sede del Gobierno en la capital. Las manifestaciones se reprodujeron en las principales ciudades del país.
Además de oponerse a un hipotético tercer mandato de la presidenta, los manifestantes reclamaron mayor seguridad y que puedan comprar dólares libremente, una limitación impuesta por las autoridades con el propósito de acumular divisas para afrontar los problemas de liquidez que, sostienen, son resultado de la crisis económica mundial.
La protesta se organizó a través de las redes sociales y de los medios de comunicación con los cuales el kirchnerismo está enfrentado desde el 2008. El ruido de las cacerolas se escuchó con mayor fuerza en barrios de la clase media alta. "Cristina, devuelvan el país. No les tenemos miedo", "Basta de inflación", "No a la reforma constitucional. No a la re-reelección", "Queremos la libertad para disponer de nuestros ahorros", "Basta de mentiras", "Poder pensar distinto es democracia", rezaban algunos de los carteles y consignas.
Desde la provincia de San Juan, Fernández de Kirchner defendió la gestión de su Gobierno. "Lo peor que le ha pasado a nuestro país han sido los cataclismos de horribles gobiernos que hundieron a los argentinos en crisis institucionales, sociales y culturales", dijo rechazando toda responsabilidad en la crisis.