Las cooperantes de MSF Blanca Thiebaut (arriba) y Montserrat Serra, secuestradas en Kenia hace un año, en dos imágenes facilitadas por la oenegé. EFE
La discreción sobre las negociaciones para la liberación no ha estado reñida este sábado con la constatación de que el secuestro de Montserrat Serra y Blanca Thiebaut --cooperantes de Médicos Sin Fronteras (MSF) raptadas el 13 de octubre del 2011 en el campamento de refugiados de Dadaab (Kenia)-- ya se ha convertido en el más largo de la cooperación española. Llevan un año en manos de sus captores, sobrepasando, con creces, los nueve meses de secuestro, el máximo tiempo de ausencia de otros cooperantes españoles privados de libertad.
La cautela ha dominado también este sábado durante toda la jornada de aniversario tanto en el seno de las familias afectadas --Serra es catalana y Thiebaut madrileña-- como en la propia oenegé MSF, que se ha limitado a reiterar su "indignación y pesar" por este "acto de violencia" para, a renglón seguido, reclamar la inmediata liberación. Desde el Gobierno simplemente se ha trasladado el mensaje de que se sigue trabajando.
Montserrat Serra, de 40 años y natural de Palafrugell, y Blanca Thiebaut, madrilena de 30, trabajaban como logistas de MSF en la construcción de un hospital en el campo de refugiados de Dadaab, que, al estar a unos 100 kilómetros de la frontera de Somalia, da cabida a todos somalís que huyen de su país por el hambre y la violencia. Las cooperantes viajaban en un vehículo que fue asaltado a tiros por un grupo armado.
A pesar de que inicialmente se apuntaba a las milicias islamistas de Al Shabab, vinculadas a la red terrorista Al Qaeda, como autoras del rapto, lo cierto es que la organización no ha reivindicado la acción y tampoco hay constancia de que las dos mujeres estén en sus manos. Otras fuentes vinculadas a las negociaciones han apuntado en reiteras ocasiones que las dos mujeres pueden ser rehenes de "delincuentes comunes" somalís movidos por meras motivaciones econonómicas.