El Periódico

La madre de Alemania

La cancillera Angela Merkel cumple una década en el poder consolidada como la estadista más influyente del mundo

La dirigente conservadora atraviesa su momento más complicado debido a las críticas por la acogida a los refugiados

La madre de Alemania

AFP / JOHN MACDOUGALL / AFP

La cancillera Angela Merkel en Berlín, tras pronunciar un discurso en la Fundación Konrad Adenauer.

Sábado, 21 de noviembre del 2015 - 16:36 CET

 

El 20 de noviembre del 2005 la poco conocida Angela Merkel asumía el poder en Alemania tras haber ganado las elecciones federales con una victoria mucho más ajustada de lo que se esperaba. La nueva cancillera era una mujer evangélica, criada en la Alemania del Este, sin gran carisma y con problemas de liderazgo dentro de su propio partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU). Diez años más tarde, Merkel se ha convertido en la estadista más influyente del mundo y la más poderosa de la Unión Europea. Su pragmatismo y sobriedad son sus sellos identitarios y la imagen que desprende de tierna cuidadora de Alemania ha calado tan profundamente entre sus conciudadanos que la han apodado Mutti, la madre.

Sus inicios en política fueron turbulentos. A pesar de su poca experiencia, el canciller Helmut Kohl se fijó en la tenacidad y conocimientos de esta doctora en Física. “Contar con Merkel era una manera de unir el este y el oeste dentro del Ejecutivo”, asegura el periodista y biógrafo de la cancillera, Stefan Kornelius. La debacle electoral y el escándalo por financiación irregular de la Unión Cristianodemócrata (CDU) se llevó por delante a su mentor, Kohl, y a su sucesor, Wolfgang Schäuble. Todo gran estadista es audaz en la gestión del tiempo y Merkel aprovechó para dar un paso adelante y llegar a la presidencia del partido en el 2000. Aún así, su liderazgo fue duramente cuestionado por los socios bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU) que en el 2005 se presentó por primera vez a las elecciones federales. Y ganó.

Crecimiento económico

Si algo ha caracterizado la historia de Merkel es su obsesión por el crecimiento económico. A pesar del duro golpe que supuso la crisis financiera del 2008 consiguió situar a Alemania al frente del continente a base de fuertes políticas de recorte del gasto público. En el 2009 aprobó que la Constitución prohíba al Gobierno federal manejar un déficit estructural superior al 0,35% del PIB a partir del 2014, un objetivo sacralizado que más tarde hizo aceptar como dogma al sur de Europa. Sus férreas recetas permitieron rebajar las cifras del paro e impulsar la economía, aunque fuese en parte gracias a la creación de los controvertidos 'minijobs'.

Merkel es indispensable para entender la Unión Europea de hoy. Junto con el expresidente francés Nicolas Sarkozy impulsó el Tratado de Lisboa pero se puso en jaque con la crisis de la deuda soberana que golpeó a los países del sur. Su capacidad de diálogo quedó entonces oscurecida por las draconianas condiciones que Berlín impuso a Grecia y a otros países como Irlanda, Portugal y España. Merkel ha sido la cara más visible de la Europa de la austeridad. Unos la señalaron como la salvadora del euro mientras que otros vieron en su dominio una versión económica del nuevo nacionalismo alemán. El pacto fiscal europeo que impulsó puso contra las cuerdas a los países más asfixiados de la Eurozona.

Aniversario amargo

El décimo aniversario de Merkel como cancillera tiene gusto amargo. “Merkel se encuentra ante la peor crisis de su trayectoria”, asegura Kornelius. La decisión de abrir las puertas de Alemania para ayudar a las decenas de miles de refugiados que han llegado a Europa le ha hecho ganarse el respeto de los sectores más progresistas, pero ha hecho tambalear la base conservadora de la que depende en las urnas y ha agitado a los sectores de la ultraderecha. Finalmente, la cancillera ha tenido que rectificar su política de puertas abiertas a todos.

Diez años después de llegar al poder, la Dama de Hierro alemana tiene su vista fijada en las elecciones del 2017. Si se presentará a un cuarto mandato o pondrá fin a su carrera, aún es una incógnita. La gestión de la crisis de los refugiados puede tener un peso esencial en esa decisión. “Solo se retirará cuando tenga un claro legado de éxito entre sus manos, no es de las que abandona el barco en medio de la tormenta”, dice Kornleius

 

 

 

 

 

LA CANCILLERA EN TRES PALABRAS

  • Honesta  En situaciones límite, Merkel ha preferido hacer caso a su conciencia, aunque ello dificulte las relaciones con su partido.Tras el escándalo de la CDU, no dudó en cargar contra su mentor, Helmut Kohl, o contra el que iba a ser el nuevo líder, Wolfgang Schäuble.
  • Sencilla  Merkel tiene una actitud austera y humilde, no emana carisma ni depende de avidez mediática. Ha dejado de lado los grandes discursos y se ha servido de una 'realpolitik' que le permite negociar con todo el mundo. 
  • Eficaz  Sus formas y estilo pueden gustar más o menos pero la cancillera ha sabido traducir sus ideas en resultados palpables. Tras superar la crisis financiera, Merkel ha consolidado a Alemania como el motor económico de Europa .