Las especulaciones en torno a un posible ataque israelí contra Irán parecían enterradas desde hacía unos meses, pero en las últimas semanas han resucitado en los medios de comunicación israelís. El diario Yedioth Ahronoth, el de más tirada en Israel, publicó el viernes pasado que el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, y su titular de Defensa, Ehud Barak, pretenden atacar las instalaciones nucleares de Irán antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre, pero carecen del apoyo de la mayoría de miembros del Gobierno y la cúpula del Ejército.
Protesta de un grupo de israelís frente al domicilio del ministro de Defensa, Ehud Barak, en Tel-Aviv. REUTERS / NIR ELIAS
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 14 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El fantasma de la guerra contra Irán vuelve a estar presente en Israel y no solo porque lo alimenten los columnistas de los diarios. Muchos israelís pensaron ayer que la guerra se acerca cuando supieron que el Mando de la Defensa del Frente Interior del Ejército probaba un sistema de alerta por sms a los teléfonos móviles de ciudadanos israelís para advertirles sobre posibles situaciones de emergencia. El Ejército israelí insistió ayer a ELPERIÓDICO que «la decisión de probar el sistema no tiene ninguna relación con los acontecimientos actuales y se tomó antes como parte del plan de entrenamiento anual». Sin embargo, el ensayo dio alas a algunos analistas para vaticinar que el ataque contra Irán es casi inminente, aunque en Israel son habituales los tests de seguridad y los simulacros de ataques.
«Hay una posibilidad real de que Israel ataque las centrales nucleares iranís, el diálogo con Irán es un fracaso y parece que las sanciones económicas no están cambiando la política del Gobierno iraní. Solo queda la opción militar», afirma el profesor Efraim Inbar, director del Centro Besa de Estudios Estratégicos de la Universidad de Bar Ilan.
El diario Yedioth Aharonoth publicaba que el Ejército está aumentando las municiones y reservas de provisiones en bases militares y almacena miles de raciones de comida y otros productos en todo el país, aunque el Ejército no confirma ni desmiente estas informaciones.
Las continuas visitas en el último año de representantes norteamericanos a Israel -en julio la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton- han contribuido también a encender las alarmas. Pero la Administración de Barack Obama ha dejado muy claro que no es partidaria de la vía bélica.
También la presencia en Israel hace unos días del candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, reabrió el debate sobre el posible apoyo de EEUU a un ataque contra Irán.
LA INCÓGNITA ROMNEY / El discurso de Romney es mucho más duro que el de Obama, pero «seguramente es así porque está en la oposición, ya veremos qué dice si llega a la presidencia, quizás cambie», apunta Moshe Maoz, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. «Si Romney gana las elecciones de EEUU igualmente habría que esperar, nada estaría listo para atacar hasta la primavera y el problema es que no nos queda tiempo», indica Inbar.
Muchos israelís no ven con buenos ojos que su país vaya solo a la guerra con Irán y preferirían lanzarse de la mano de EEUU. Algunos ciudadanos temen que Israel no esté preparado para un ataque en solitario y les da pánico las represalias de Irán y sus aliados en la zona, entre ellos Hizbulá. «La mayoría de expertos militares, la cúpula de seguridad, el jefe del estado Mayor y el Mosad creen que Israel no está preparado para atacar sin ningún apoyo, que sufrirá una tremenda destrucción y que todo puede desembocar en una guerra regional», subraya Maoz.
En los medios israelís se ha hablado mucho de que el Ejército no cuenta con suficientes aviones nodriza -cargados con combustible para
abastecer a los aparatos que bombardean-, ni las bombas necesarias para destruir instalaciones subterráneas.
Tanto Maoz como Inbar lo corroboran, pero este último lo considera un obstáculo superable. «Uno no está nunca preparado del todo para una guerra, no tenemos suficiente dinero para invertir y mejorar la defensa, pero la amenaza real es un Irán nuclear, así que aunque tengamos víctimas, el precio será menor que tener un Irán nuclear, y creo que se exagera sobre las posibilidades de Irán de represalias contra Israel», dice Inbar.
Maoz, en cambio, está convencido de que «si Israel ataca habrá una catástrofe». «No me gusta la idea de un Irán nuclear, pero hay que tener en cuenta los miedos de Teherán, en el 80 los atacó Irak, y no creo que si llegan a tener armas nucleares ataquen a Israel», afirma.
«Quiero pensar que todo esto es una cortina de humo, que las declaraciones de Netanyahu (el domingo dijo que «cualquier amenaza contra Israel palidece al lado de la de un Irán nuclear») solo pretenden presionar a americanos y europeos para que impongan más sanciones a los iranís.