Siete años de incendiarios discursos durante los debates de la Asamblea General de Naciones Unidas y las también incendiarias declaraciones de los últimos días a los medios estadounidenses repitiendo críticas e insultos a Israel hacían anticipar que Mahmud Ahmadineyad volvería este miércoles por la mañana a usar el podio en Nueva York para lanzar una de sus diatribas. El presidente iraní, en cambio, en la que será su última intervención ante la ONU, ha sorprendido con un discurso suave para sus parámetros. Ha incluido una referencia a “sionistas incivilizados” y críticas al sistema capitalista encarnado sobre todo por Estados Unidos, pero no ha mencionado su propio programa nuclear y ha pasado de puntillas por la amenaza de un ataque de Tel Aviv y Washington.
“La continua amenaza de sionistas incivilizados de recurrir a la acción militar contra nuestra gran nación es un claro ejemplo de la amarga realidad”, ha dicho Ahmadineyad, que hace solo unos días abogó en unas declaraciones por la “eliminación” de Israel. Ahmadineyad ha pronunciado el discurso en el que ha solicitado “un nuevo orden mundial” libre de “la hegemonía de la arrogancia” un día después de que el presidente de EEUU, Barack Obama, le recordara desde ese mismo podio que “no es ilimitado el tiempo” para buscar una solución diplomática y advirtiera de que “EEUU hará lo que haga falta para evitar que Irán se haga con un arma nuclear”.
El discurso iraní llega, además, un día antes de que intervenga en la Asamblea Binyamin Netanyahu, que centrará precisamente en esa amenaza nuclear iraní su intervención. Ni estadounidenses ni israelís (junto a otros diplomáticos como los de Canadá) han estado presentes en los 34 minutos de discurso, que coincide con Yom Kippur. Y aunque la delegación de Washington ha argumentado su boicot aludiendo a los “repulsivos insultos a Israel” y “las teorías paranoides” de Ahmadineyad, este año no ha habido un abandono masivo de la sala como protesta como en años anteriores.