El Periódico

INDUSTRIA PARALELA EN LOS CEMENTERIOS

Un negocio de muerte

Aparece en Nápoles un comercio ilegal de tumbas en el que se profanan los panteones para venderlos a terceros

Ataúdes robados acaban reciclados como leña en hornos de pizzerías

ROSSEND DOMÈNECH
NÁPOLES

Lunes, 1 de noviembre del 2010

  • Insólito 8 Una tienda de ataúdes usados y las 'catacumbas' a las que se accede desde una habitación.

  • Insólito. Una tienda de ataúdes usados y las 'catacumbas' a las que se accede desde una habitación.

«Aquí nos comemos a los muertos». Es una de las leyendas metropolitanas que circula en muchos ambientes de la excapital del reino borbónico en Italia. Nadie lo cree de verdad, pero las noticias publicadas por el diario local Il Mattino y las investigaciones que realizan los carabineros de la compañía Poggioreale se acercan a la macabra realidad. En Nápoles, los muertos no descansan en paz.

En este viaje sobre el tormento morturio, es necesario proceder por pasos. Los que se mueren en un hospital pueden, pagando sus familiares entre 250 y 1.000 euros, ser transportados ilegalmente a su domicilio, a despecho de las leyes. Lo acaban de demostrar los increíbles reporteros de Las Yenas, un programa de denuncia de Canal 5. «Morir en un hospital es de pobretones», afirma un enfermero entrevistado, vinculado personalmente en el tráfico de muertos que viajan en ambulancias como si estuvieran aún vivos.

Una vez enterrado, el difunto tampoco descansará en paz. Según Il Mattino, el pasado mes de septiembre los familiares de una difunta acudieron al cementerio para llevarle unas flores y se encontraron con que el panteón de la familia estaba abierto y en el suelo yacían los utensilios de un equipo de carpinteros. Tras la denuncia, el capitán Massimo Ribaudo y sus agentes descubrieron un nuevo caso de comercio de tumbas. Funciona así: «El muerto de otros, muerto está, pero yo te lo desentierro y te vendo su panteón para el muerto tuyo». Lo llaman «mercado paralelo de las sepulturas». Agenciarse una cuesta entre 10.000 y 50.000 euros, con la condición de los intermediarios de que las obras de re-acondicionamiento sean realizadas por empresas de construcción amigas. Ello probablemente signifique que están vinculadas a la Camorra, la mafia local. «Un sistema rodado», escribe el diario napolitano.

Explica Andrea Santoro, consejero del partido conservador Pueblo de la Libertad y presidente de una comisión municipal de investigación sobre los cementerios de la ciudad: «No se trata de ninguna novedad, cualquier persona puede presentarse en los despachos del ayuntamiento con un autocertificado, pidiendo el permiso de concesión de obras para restaurar un panteón funerario o un nicho». La autocertificación es un sistema por el que un individuo, bajo su responsabilidad, afirma ser quien es y que cuanto dice y solicita va a misa. Salvo controles posteriores.

En Nápoles, los muertos forman también parte del quehacer cotidiano de los vivos, ya que se tropiezan con ellos cuando van al cementerio. En el «comercio paralelo» hay profesionales y aficionados. Estos últimos, como relatan las crónicas locales, vacían los nichos, desperdigan los huesos por los abandonados jardines convertidos en matorrales y a por otro, de manera que algunas zonas del camposanto se transforman en surrealistas fosas comunes, con fémures y ataúdes que asoman entre los caminantes. De paso, vaciando los nichos, los paralelos se llevan las joyas, vestidos y objetos que acompañaban al muerto en su último viaje. Una investigación abierta se refiere a un ataúd en el que debía haber un solo muerto pero aparecieron los huesos de siete cadáveres anónimos.

En Nápoles se duerme encima de los muertos. Hay un lugar en el centro, cerca de Via dei Tribunali, donde a cambio de un dinero un señor te lleva a su casa, te invita a entrar en su habitación, desplaza la cama y bajo los pies de uno se abre… el más allá. Tras descender unas largas escaleras, se alcanza el vientre de la ciudad, con kilómetros de pasillos y salas llenos de calaveras, esqueletos, altares, luces, algo que ni Fellini imaginó. Abre un día por semana y hay cola.

Investigación

La última etapa de este viaje, que ya está investigando la fiscalía local, Il Mattino la relata así: «Los diarios ya se habían ocupado en años pasados de la existencia de un mercado de madera paralelo… pero ahora están apareciendo indicios de un reciclaje de los ataúdes, que en lugar de ser destruidos tras la exhumación de los cadáveres, son triturados y acaban en un compost usado para los hornos de leña». El día en que se descubrió el macabro reciclaje, la edición local del Corriere della Sera no se quedó corta con el título: «Nápoles, madera de los ataúdes para pizzas y pan». «No es ninguna novedad», dijo el consejero municipal Santoro, subrayando que otro consejero, esta vez de la diputación, ya había denunciado tiempo atrás el macabro blanqueo. Escribe la publicación Il Mattino: «Los ataúdes son robados, transportados, desmenuzados y vendidos a compradores que lo ignoran [su procedencia], titulares de hornos de pan y pizzerías», escribe Il Mattino. Y añade sin sorna: «Es un asunto como mínimo espeluznante…que podría explicar el sabor acre de las pizzas que algunos han consumido en la región… terrible, mejor no pensarlo». Tal vez la leyenda metropolitana no sea tan descabellada.

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