Decenas de miles de manifestantes de ultraderecha se han manifestado hoy en Washington en una convocatoria del grupo Tea Party, el ala más conservadora del Partido Republicano estadounidense, para "reestablecer el honor" del país. El escenario de la marcha ha sido el Mall y la explanada del Lincoln Memorial, el mismo lugar donde Martin Luther King pronunció hoy hace 47 años su famoso discurso sobre los derechos de los negros que comenzaba con la frase "Yo tengo un sueño".
La coincidencia de fechas ha provocado las iras de la comunidad afroamericana, que acusa a los miembros del Tea Party de racismo. El movimiento, que tiene como una de sus líderes a Sarah Palin, acusa al actual presidente, Barack Obama, de "socialista" y se opone frontalmente a la reforma del sistema de cobertura sanitaria que entró en vigor el pasado enero y que sigue sin ser universal.
El acto ha comenzado con un homenaje a la bandera y al himno nacional, animado por Glenn Beck, un presentador de radio que asegura que su fe mormona le salvó del alcoholismo. Según Beck, Obama es un racista antiblanco.
Palin, que también ha intervenido para recordar "el espíritu de Luther King", ha rendido homenaje a los soldados estadounidenses de misión en el extranjero entre una audiencia uniformemente blanca.
"Madre de un soldado"
La excandidata republicana a la vicepresidencia de EEUU, que ha sido presentada por Beck no como una "política" sino como "la madre de un soldado", dijo que "el país está en peligro" y apeló al ejemplo de "héroes" como soldados de los que contó sus historias como prisioneros. "Me han pedido que hable como la madre de un soldado y estoy orgullosa de esa distinción. Decid lo que queráis de mí, pero he criado a un combatiente y no podéis quitarme eso", dijo entre aplausos.
Sin referencias políticas directas, Palin, de la que muchos estadounidenses esperan su candidatura a las próximas elecciones presidenciales, advirtió a su audiencia de que "el país está en un momento peligroso".