El líder norcoreano, Kim Jong-il, está de visita en China junto a su hijo y probable sucesor, según fuentes de Seúl. El objetivo del viaje es presentar a su heredero a China, lo más parecido que tiene Corea del Norte a un amigo y principal sostén. La visita llega un mes antes de un extraordinario cónclave del Partido de los Trabajadores -cuya función no va más allá de certificar las decisiones de palacio- en el que se espera que Kim formalice su sucesión a favor de su tercer hijo, Kim Jong-un.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 27 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Como todo lo que rodea a Kim Jong-il, su viaje está envuelto en un secretismo extremo. Tanto Pekín como Pyongyang solo confirman los viajes una vez terminados. Este es el segundo del tirano a China en lo que va de año. Una fuente surcoreana confirmó que el tren de Kim había entrado en la provincia china de Jilin el miércoles. Los viajes de Kim no son habituales, por la escasez de destinos donde es bienvenido y por su supuesto miedo a volar. Suele emplear un tren privado, fuertemente blindado y atiborrado de lujos. Kim visitó una escuela de Jilin donde al parecer su padre, Kim Il Sung, estudió entre 1927 y 1930.
MESA DE NEGOCIACIONES / Los expertos aseguran que la razón más probable de la visita es presentar las credenciales de su hijo a los líderes chinos. Las especulaciones sobre el proceso hereditario se dispararon cuando Kim, de 68 años, sufrió un ataque cerebral en el 2008. Se sospecha que su salud es muy precaria, lo que le empujaría a agilizar el relevo en la dinastía que ha gobernado el país desde su fundación tras la segunda guerra mundial. También es probable que trate temas comerciales con China, su primer y casi único socio económico, y su hipotético regreso a la mesa de negociaciones para desmantelar el programa nuclear a cambio de ayuda internacional.
La voluntad de Pyongyang de regresar a las negociaciones choca con la exigencia de Seúl y Washington de que asuma antes la responsabilidad del hundimiento de un barco surcoreano en marzo que causó 46 muertos. Pyongyang insiste en su inocencia. Kim se ha ido justo cuando el expresidente Jimmy Carter se halla en Corea del Norte para llevarse consigo a un activista de EEUU condenado a ocho años de trabajos forzosos por entrar ilegalmente en el país.