Alerta ante la posibilidad de que los trabajadores humanitarios extranjeros que actúan en Pakistán tras las catastróficas inundaciones se conviertan en objetivo de ataques talibanes. La señal de alarma procede del Departamento de Estado de EEUU. «Tenemos información de que los trabajadores extranjeros así como los ministros paquistanís son objetivos», declaró P. J. Crowley, el portavoz del departamento que dirige Hillary Clinton. «Estamos hablando y trabajando con el Gobierno de Pakistán para hacer todo lo que podamos para asegurarnos de que la respuesta al desastre continúa a pesar de la amenaza», añadió.
Damnificados por las riadas se agolpan para recibir comida en un pueblo del distrito de Dera Ghazi Khan. REUTERS / ASIM TANVEER
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 27 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Las propias oenegés que trabajan en la zona, así como el Ejército paquistaní, intentan quitar hierro a esta amenaza. «La gente está dispuesta a dar la bienvenida a los trabajadores humanitarios. En una situación de desastre como esta cualquiera es bienvenido», aseguró Athar Abbas, portavoz militar paquistaní.
Una fuente de los servicios secretos paquistanís restó importancia a la amenaza y alegó, en declaraciones a Efe, que las zonas afectadas, a excepción del conflictivo noroeste, «no tienen un historial de atentados terroristas». «Las agencias de inteligencia están trabajando para evitar que se registren sucesos», agregó.
Sin embargo, las declaraciones de un portavoz del movimiento talibán paquistaní Tehrik-e-Taliban Pakistan ponen en entredicho el buen recibimiento masivo de la ayuda internacional.
«No toleraremos la ayuda estadounidense. Quieren utilizarlo para su propio interés y no para ayudar a los paquistanís. Tienen motivaciones viles», explicó el portavoz del movimiento talibán Azam Tariq.
«NO TENEMOS RAZÓN PARA TEMER» / La ONU salió ayer al paso sin dilación a este anuncio de amenazas a los extranjeros y trató de transmitir que no hay razones para tener miedo a un ataque de los talibanes e instó a seguir trabajando en la asistencia de los millones de damnificados.
«En la mayoría de países donde trabajamos existen preocupaciones por la seguridad y hay medidas en marcha para reforzarla. Aquí ha habido ataques deliberados en el pasado y no tenemos razón para temer que esto ocurra durante las actividades de asistencia», rezaba un comunicado difundido ayer por Naciones Unidas. «Sería inhumano que nos atacasen a nosotros y a nuestro trabajo, algo que perjudicaría a millones de personas cuyas vidas nos esforzamos en salvar», añadía.
La catástrofe natural que ha sufrido Pakistán es la más grave de los últimos 80 años. Las cifras ascienden a 1.600 muertos y 20 millones de daminificados.