Las inundaciones que azotan Pakistán amenazan con causar nuevos estragos en zonas hasta ahora no afectadas de la provincia de Sindh, en el sur. Las peores riadas sufridas por el país asiático en toda su historia han destruido pueblos, puentes y carreteras, han acabado con la vida de 1.600 personas, han dejado a más de cuatro millones de personas sin hogar y han impulsado la popularidad de los movimientos islamistas frente al descrédito del Gobierno.
Información publicada en la página 11 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 23 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Saleh Farooqui, director general para la gestión de desastres en el sur de la provincia de Sindh, informó que en las últimas 24 horas las riadas han alcanzado al menos cuatro distritos y han forzado a al menos 200.000 personas a refugiarse en terrenos más elevados. «La parte sur de la provincia de Sindh centra ahora nuestras preocupaciones; hemos desviado nuestros recursos a las operaciones de rescate hacia esta zona», aseguró a Reuters.
La previsión meteorológica indica que las aguas regresarán a sus cauces en los próximos días, en cuanto los últimos cursos fluviales se vacíen en el mar de Arabia. Una vez que ello ocurra, millones de paquistanís pondrán al Gobierno en un brete y le exigirán que compense las pérdidas sufridas y construya los hogares arrastrados por las aguas con celeridad. Mientras que se ha criticado la lentitud del Gobierno –cuyo presidente, Asi Alí Zardari, se negó a suspender una gira que realizaba por Europa– las organizaciones caritativas islamistas, algunas de ellas sospechosas de tener vínculos con grupos yihadistas, han llenado el vacío con celeridad y han cubierto las necesidades más perentorias.
DESESPERACIÓN / «Mi pueblo ha sido inundado; hemos viajado durante varias horas y ahora nos encontramos con que el dispensario está cerrado», dijo Shazia Bibi ante un centro de salud gubernamental en la provincia de Punjab. «Adónde puedo llevar a mi esposo? No puede dormir debido al dolor, y todo lo que come, lo vomita», se lamentó.
Algunos damnificados no ocultaban su gratitud hacia los islamistas por su eficacia a la hora de hacer llegar la ayuda. «Estamos acostumbrados a pensar que son terroristas, pero eso no es cierto; han sido los primeros en venir a ayudarnos», dijo Hidayatulá Bokhari.