el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, intentó remover y agilizar de nuevo las conciencias del mundo ante el desastre natural que azota Pakistán al asegurar ante la Asamblea de la ONU, reunida de urgencia, que la respuesta es «un gran test de la solidaridad internacional». El máximo responsable de la ONU comparó las catastróficas inundaciones en el país asiático por las lluvias monzónicas con un «tsunami al ralentí», cuyo «poder de destrucción se va a amplificar con el tiempo».
Un superviviente de las riadas demanda ayuda en Sangi Village, cerca de Sukkur, en el sur del país. ap / shakil adil
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 20 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Las cifras de la catástrofe siguen aumentando y dan cuenta del dramatismo de la situación: 2.000 personas muertas y 14 millones de damnificados, de los cuales ocho millones necesitan ayuda inmediata para sobrevivir. Eso significa cobijo, comida y, sobre todo, agua potable. El consumo de agua contaminada es una de las principales preocupaciones en tanto que genera enfermedades como la diarrea, que puede resultar mortal en esas circunstancias, y brotes de cólera.
Ban Ki-moon se felicitó ayer de que, tras su llamamiento sobre el terreno el domingo pasado, la comunidad internacional ya haya aportado casi la mitad de los 460 millones de dólares (357 millones de euros) solicitados. «Pero hace falta toda esa ayuda y hace falta ya», insistió el secretario general de la ONU.
DEL COMPROMISO A LA ACCIÓN / «Los compromisos que hoy adoptéis deben convertirse en acciones, acciones que tendrán un impacto sobre el terreno», dijo Ban Ki-moon ante los representantes de los 192 estados miembros.
El ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Shah Mehmood Qureshi, también tomó la palabra para dibujar con detalles el panorama desolador que atraviesa el país y para pedir a la comunidad internacional que no permita que los «terroristas» saquen partido de la catástrofe.
Horas antes de la reunión de la ONU, el ministro paquistaní lanzó el mismo contundente mensaje ante el grupo de reflexión neoyorquino Sociedad Asia: «Necesitamos ayuda y la necesitamos ya». El titular de Exteriores, tal y como lo hiciera el miércoles el primer ministro, Rehman Malik, insistió en que Islamabad establecerá todos los mecanismos «transparentes y responsables» para gestionar la ayuda internacional con el objetivo de que no acabe en manos de grupos talibanes.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, hizo un encendido llamamiento a los norteamericanos para que se comprometan. «Es la hora de la verdad, no solamente para los paquistanís sino para todos nosotros», declaró. Y aprovechó para anunciar un aumento de la partida de ayuda de EEUU, que pasará de 90 a 150 millones de dólares (117 millones de euros).