Algunos lo consideran un dispendio innecesario en plena época de crisis. Otros, algo necesario para evitar las molestas escalas en viajes presidenciales y la habilitación de aviones diferentes. Lo que es seguro es que el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, dispondrá a partir de otoño de su Air Sarko One, a imagen y semejanza del Air Force One del presidente de EEUU, Barack Obama. Un Airbus 330 de segunda mano equipado para la ocasión y con una autonomía de vuelo de hasta 12.000 kilómetros, capaz de viajar sin repostar de París a Tokio, Lima o Yakarta. ¿El precio? 156 millones de euros, más impuestos.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 17 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta cantidad se rebajará por la venta –calculada en 60 millones de euros– de los dos A-319 que sirven actualmente para los desplazamientos oficiales y que fueron adquiridos nuevos, en la época de la cohabitación, por el presidente Jacques Chirac y el primer ministro socialista Lionel Jospin. En uno de ellos viaja habitualmente Sarkozy, pero su autonomía se limita a 7.000 kilómetros y es corriente que, cuando el presidente francés visita Japón o Nueva Caledonia, tenga que realizar hasta dos escalas, con una prácticamente obligada en Siberia.
La decisión la tomó Sarkozy poco después de acceder a la presidencia, el 2007, y los trabajos de acondicionamiento del A-330-200, adquirido a la compañía Air Caraïbes tras 45.000 horas de vuelo, se han alargado durante 15 meses. Los primeros vuelos de prueba se realizaron a principios de julio y, desde entonces, ha surgido la polémica acerca de las condiciones pedidas por el presidente.
El Elíseo ha tenido que desmentir que el avión lleve incorporados una bañera y un horno para pizzas, como habían apuntado algunos medios que afirman que si se ha desestimado es por cuestiones logísticas. En todo caso, el avión dispondrá de una habitación con cama doble, un baño con ducha, un despacho, un quirófano y una sala de reuniones con una mesa para 11 personas. La capacidad se reduce de 324 pasajeros a 60, aunque dobla la actual de los A-319. Un avión VIP, que los medios más sarcásticos no han dudado en rebautizar como Air Bling-Bling [ostentoso] One.
De hecho, la flota oficial se verá ampliada hasta en 16 aparatos más, si se suman por una parte los cuatro Falcon 200 y los dos Falcon 7X que se han encargado al industrial francés Dassault como aviones de negocios. Uno de los Falcon 7X, que es el preferido de las fortunas de Hollywood y los jeques árabes, ya se entregó en verano pasado y sus ingenieros le pusieron el nombre de Carla One, en referencia a la esposa del presidente. A los Falcon hay que añadirles siete avionetas TBM 700 y tres helicópteros Super Puma.
Merkel, también
En comparación, el Reino Unido no dispone de ninguna flota oficial, pese a que el entonces primer ministro Tony Blair encargó en su momento dos aviones similares al Air Force One. Su sucesor, el también laborista Gordon Brown, anuló el pedido llegada la crisis. En cambio, la cancillera alemana, Angela Merkel, lleva a cabo también un ambiciosa renovación de aviones de Estado, con la adquisición de dos A-340, con autonomía de 16.000 kilómetros, y cuatro jets de negocios de la canadiense Bombardier. En total, 650 millones de euros.
El día que Sarkozy despegue con su reluciente A-330, probablemente en octubre, lo tendrá que hacer desde el aeropuerto de Orly. La longitud del avión, 59 metros, impide que lo haga desde el aeródromo militar de Villacoublay, al sur de París. En cada ocasión, el aparato tendrá que ser transportado desde una base militar a 75 kilómetros de la capital.