Al menos 20 personas murieron ayer en dos ataques suicidas en la ciudad de Zahedán, capital de la provincia iraní de Sistán-Baluchestán, en el sureste del país, junto a la frontera con Pakistán. La zona ya ha sido en el pasado objetivo de atentados cometidos por el grupo Jundolá, formado por rebeldes de la minoría suní.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 16 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
El blanco de los atentados fue la Gran Mezquita chií Jamia de Zahedán. Una bomba estalló enfrente y la otra, en un control militar de entrada al templo de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo de élite del régimen.
«En las dos explosiones de Zahedán más de 20 personas ha muerto y alrededor de 100 han resultado heridas», dijo el jefe de emergencia de la provincia, Fariborz Rashedi. Al cierre de esta edición las autoridades no habían informado de cuántos guardianes de la Revolución se encontraban entre los fallecidos.
En octubre del 2009, un atentado con bomba mató a 40 personas, 15 de ellas guardianes de la Revolución, en Zahedán. Meses antes, en mayo, un suicida atentó contra una mezquita de la ciudad y mató a 25 personas.
En junio Irán ejecutó al considerado líder de Jundolá, Abdolmalek Rigi, al que acusó de los atentados del año pasado. La provincia de Sistán-Baluchestán es conocida también por el tráfico de drogas.