Lejos de aclararse, el misterio de la reciente reaparición en EEUU del científico nuclear iraní Shahram Amiri no deja de generar interrogantes. El investigador abandonó ayer territorio estadounidense y volaba anoche hacia Teherán, donde, según sus palabras, desvelaría los detalles de su secuestro, en junio del 2009, durante un peregrinaje en Arabia Saudí. Las autoridades iranís hicieron saber a través del ministro de Exteriores, Manuchehr Motaki, que esperaban conocer de primera mano su versión de los hechos antes de calificarlo de «héroe».
Información publicada en la página 18 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 15 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
«En cuanto llegue a Irán, voy a aclarar las acusaciones de medios de prensa extranjeros y del Gobierno de EEUU que han dañado mi reputación», declaró Amiri antes de subir al avión a la cadena iraní Press-TV. Asimismo, empezó a desvelar detalles de su «secuestro» en la ciudad santa de Medina. El científico sostiene que unos hombres que se presentaron como peregrinos iranís le obligaron a meterse en un coche. «Uno de los hombres apuntó una pistola contra mí. Sentí un pinchazo y cuando me desperté ya estaba en un avión militar», explicó.
PRESIONES / Ya en EEUU, Amiri asegura que sufrió «presiones psicológicas enormes» para que presentara «documentos a los medios de comunicación estadounidenses» y dijera que se había refugiado en EEUU por su propia voluntad. Según el científico, no solo EEUU estaba interesado en él, sino que Israel pretendía recluirlo en sus «prisiones secretas». «Si no hubiera hablado, habrían dicho a los medios internacionales que había cooperado con ellos y publicado informaciones falsas en mi nombre», resumió.
Washington, por boca del portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, aseguró que Amiri había llegado a EEUU «por su propia voluntad», sin dar más detalles acerca de la naturaleza de su estancia, y que «por supuesto, era libre de marcharse» cuando quisiera. El misterio en torno a la desaparición de Amiri azuzó los rumores de que podría haberse pasado de bando y estar colaborando con EEUU, informando de secretos sobre el programa nuclear iraní. Un funcionario estadounidense bajo anonimato dio a entender que era posible que el régimen de Teherán estuviera amenazando a su familia en Irán.
La reacción oficial iraní --al menos la expresada en las declaraciones oficiales-- es de esperar a oír al afectado. «Amiri explicará a sus allegados lo que ha sucedido durante este tiempo, y después veremos si puede ser considerado un héroe», declaró el ministro de Exteriores durante una visita a Lisboa. «Con más datos, estudiaremos este asunto en detalle y nos vamos a reservar todos los derechos a emprender acciones legales», añadió Motaki.