Las tropas británicas abandonarán a finales de este año una de las zonas más peligrosas de Afganistán, el distrito de Sangin, en la provincia de Helmand (sur), donde el Ejército del Reino Unido ha perdido cerca de un tercio de los 312 soldados que han muerto en el país asiático desde que estalló la guerra en el 2001.
Información publicada en la página 11 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 08 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Así lo anunció ayer en la Cámara de los Comunes el ministro de Defensa, Liam Fox, quien aseguró que el contingente de Sangin, formado por unos mil hombres, será sustituido por tropas de EEUU. A partir de entonces, las fuerzas británicas, unos 8.000 soldados, centrarán sus esfuerzos en controlar solo la zona centro de la provincia, con la ayuda de militares daneses y estonios.
A pesar de que algunos diarios británicos interpretan la salida de Sangin como una retirada frente al empuje de los talibanes –militarmente muy fuertes en esta zona–, Fox aseguró que las fuerzas británicas han «logrado inmensos progresos» en el distrito. El Gobierno de Londres desea que en el 2015 no quede en Afganistán ni un solo soldado británico.
La reacción de los talibanes al repliegue de Sangin no se hizo esperar. Uno de los portavoces de los islamistas armados, Yusuf Ahmadi, dijo que la salida de los soldados del Reino Unido es «el principio de las derrota de las fuerzas británicas en Afganistán. Les hemos vencido en Sangin y les venceremos también en el resto del país», aseguró.
Ahmadi, que dijo leer un comunicado del máximo dirigente taliban, el Mulá Omar, advirtió que las tropas estadounidenses que reemplazarán a las británicas «correrán la misma suerte». El distrito de Sangin es el mayor centro de producción de opio de Afganistán.