NUEVOS AIRES EN LA ADMINISTRACIÓN ESTADOUNIDENSE

Obama impone su estilo y reemplaza el busto de Churchill por el de Luther King en la oficina

Jueves, 7 de enero - 00:00h.

Una de las normas no escritas de George Bush durante sus ocho años en la Casa Blanca es que nadie podía entrar en la oficina del presidente de Estados Unidos sin chaqueta. Cuando se publicaron las primeras fotografías de Barack Obama en el Despacho Oval hace ahora casi un año fueron muchos los comentarios sobre algo, que aun siendo un pequeño detalle, reflejaba el nuevo aire que quería imponer el flamante presidente. En ellas no se apreciaban grandes cambios de mobiliario, pero se podía ver a Obama sentado y en mangas de camisa. «Para poner orden en el caos heredado», decían sus asesores.

Es verdad que los cambios en el Despacho Oval han ido llegando con cuentagotas. Parece que le gusta y por eso todavía conserva la alfombra en tonos crema diseñada por Laura Bush en el 2001. Pero poco a poco Obama va dejando su particular huella y haciendo suyo uno de los espacios donde seguramente pasa más tiempo desde que se instaló junto a su familia en el 1.600 de la avenida Pensilvania.

Ya no quedan ni rastro de los platos de porcelana china que contemplaba Bush y tampoco cuelgan los cuadros que el anterior ocupante mandó traer desde su añorada Tejas. En su lugar hay cerámicas de indios nativos contemporáneos y pequeñas réplicas de aparatos mecánicos cedidos por el Museo de Historia Nacional, así como dos pinturas con motivos muy neoyorquinos, The Avenue in the Rain, del impresionista Frederick Childe Hassam, y Statue of Liberty, del ilustrador Norman Rockwell.

Otras de las huellas del primer inquilino negro de la Casa Blanca es un busto de Martin Luther King, que para horror de los británicos reemplaza a uno que había antes de sir Winston Churchill, además de un marco que ya colgaba en su oficina del Senado con el programa de la histórica Marcha a Washington celebrada en el verano de 1963, cuando el líder de los derechos civiles pronunció su mítico discurso I have a dreamTengo un sueño– desde las escalinatas del Monumento a Lincoln.

Momentos decisivos

Detrás de su escritorio y frente a una de las ventanas pueden verse algunas fotografías que, según ha explicado el propio presidente, le recuerdan los motivos por los que hace lo que está haciendo. Una instantánea del día que se casó con Michelle Obama en Chicago, algunas del álbum familiar en las que aparecen sus hijas, Sasha y Malia, y el día en que lanzó su candidatura presidencial desde las escalinatas del Capitolio de Springfield en el 2007.

Ahora en el Despacho Oval siempre hay un cesto con manzanas para saciar el hambre del presidente, de sus asesores e invitados, pero después de un reportaje de los Obama en la Casa Blanca retransmitido hace unos meses por la CBS también se sabe que siempre hay a mano un puñado de los populares chocolates m&m’s, que además están repartidos en pequeños cuencos de plata de ley por diferentes puntos del Ala Oeste.

El presidente ha contado en estos meses con los servicios de Michael Smith para ir haciendo los cambios tanto en su despacho como en el resto de la Casa Blanca, aunque el aclamado decorador californiano no se ha atrevido a mover los retratos de George Washington y Abraham Lincoln, que todavía siguen en el mismo lugar de siempre, ni el imponente escritorio que la reina Victoria regaló al presidente Hayes allá por 1880.