El Periódico

POLÉMICA EN LA CELEBRACIÓN DE SEMANA SANTA

L'Hospitalet pide al nuevo obispo que pare los pies al 'cura legionario'

La alcaldesa prohíbe la procesión de antiguos militares uniformados y estos burlan el veto convirtiéndola en manifestación

El sacerdote que ampara la concentración desde el año 2014 tacha de "franquista" el rechazo municipal

L'Hospitalet pide al nuevo obispo que pare los pies al 'cura legionario'

PARROQUIA DE LA IMMACULADA CONCEPCIÓ

Exlegionarios llevan al Cristo de la buena muerte por las calles de L'Hospitalet durante la procesión del 2015, junto con el sacerdote Custodio Ballester (al fondo, a la izquierda). 

Sábado, 19 de marzo del 2016 - 19:15 CET

Con la misma puntualidad con la que irrumpen las saetas, los capirotes y el olor a cera e incienso, en la Semana Santa de L'Hospitalet de Llobregat se está convitiendo en una tradición casi litúrgica el encontronazo entre el ayuntamiento y el sacerdote Custodio Ballester, rector de la Iglesia de la Immaculada Concepció, a cuenta de la procesión en la que desfilan miembros de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona por las calles de la ciudad metropolitana desde que el religioso les invitara por primera vez en el 2014. Tal es la controversia acumulada que la alcaldesa, Núria Marín, ha pedido al nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que pare los pies al sacerdote y su concentración militarista que incomoda a la mayoría de fuerzas municipales y a numerosos ciudadanos.

La inquietud se fundamenta en el origen castrense de un ritual que debiera ceñirse a una parafernalia estrictamente religiosa, según fuentes municipales, que destacan que no es infrecuente escuchar allí proclamas de corte preconstitucional. La situación llevó al pleno consistorial a denegar el permiso a la procesión el año pasado, pero sin la eficacia esperada: los organizadores se rebelaron y transformaron la iniciativa en una manifestación para reivindicar el derecho a proclamar su libertad religiosa.

El pleno consistorial pidió poner fin a un evento que incomoda a numerosos ciudadanos por la presencia de simbología castrense

Marcharon con una pancarta que rezaba ‘Libres para mostrar nuestra fe’, "obligados a ir por las aceras, sin ocupar la calzada hasta llegar a Esplugues", donde no hallaron ninguna restricción, relata el cura. Un recoveco protocolario, apelando al derecho a celebrara una manifestación, y una forma de sortear la autoridad municipal, dado que la petición se formula a la Generalitat. El Govern concedió el permiso el año pasado y es previsible que lo haga este. Una triquiñuela formal para mantener la procesión y, así, el pulso con Marín.

LIBERTAD

Y es que la determinación de la alcaldesa no parece amilanar al sacerdote. “Llevan dos años enviando cartas al arzobispado para pedir mi cabeza. Pero desde allí solo me han preguntado si organizo el acto del Jueves Santo, y al saber que voy como un ciudadano más, no me han dicho nada más”. Niega ser el organizador de la procesión paramilitar y limita su responsabilidad a la liturgia del Domingo de Ramos, pese a que el consistorio apunta a su figura directamente.

“Ese acto es cosa de la plataforma cívica Más Libres, pero supongo que para los políticos es más fácil acusar a una persona que a un colectivo. Como en la época de Franco, hay una sociedad civil que organiza cosas y un ayuntamiento cerril que coarta nuestra libertad”, explica el religioso. El religioso califica de “estrafalario” que en pleno 2016 se pida cuentas a la Iglesia por una procesión que ya ni siquiera es eso, “porque la han prohibido, obligando a convocar una manifestación en su lugar”.

El religioso aduce que el ayuntamiento lleva dos años pidiendo su cabeza, pero niega ser el organizador del acto

El gobierno municipal cuestiona los alegatos del religioso, como lo demuestra el 'e-mail' que le envió, en el que le informa de que pese a realizar la solicitud para la festividad de Ramos, se está publicitando por el barrio de Sant Feliu la intención de realizar una procesión el Jueves Santo. En base a esta información, el ayuntamiento reclama al cura que formule una nueva solicitud para esa celebración en la que se detallen las identidades de cada militar que participe en el desfile “para preguntar al Ministerio de Defensa la situación de cada uno”.

BOINAS VERDES

El sacerdote, que se enorgullece de “haber realizado el servicio militar en los Boinas Verdes” antes de ponerse los hábitos, se indigna sobre las quejas en torno a la presencia militar en la procesión. “¿Por qué no se quejan cuando hay una fiesta con ‘trabucaires’? ¿Ellos son tradición y nosotros una amenaza? ¿Qué diferencia hay entre nuestra procesión y la de Málaga, Córdoba o Almería [donde también participan legionarios]? Más que nosotros, deben de ser ellos los que se expliquen, que aclaren esa doble vara de medir”, se pregunta. Y se queja de que “las formas caciquiles” del consistorio traten de prohibir su procesión. “No entiendo por qué el ayuntamiento quiere que le pida permiso para invitar a mis amigos legionarios. Nosotros somos los malos y los del 15+1, los buenos", se queja.

El cura Custodio anuncia que no piensa dar marcha atrás pese a las adversidades. “Le pese a quien le pese, pienso seguir saliendo a la calle con el Cristo de la Legión y con estos tíos que lo llevan a hombros, con hombres hechos y derechos que se la han jugado por todos nosotros. Parece que hay gente que preferiria que me pase el día leyendo el rosario con cuatro beatas octogenarias”, espeta.

Controversia por los desfiles en Sant Andreu

Los legionarios que participan en la procesión  del barrio de Sant Feliu de L’Hospitalet también tienen un frente abierto con el Ayuntamiento de Barcelona, que ya les ha trasladado su voluntad de que dejen de desfilar en las instalaciones de los antiguos cuarteles de Sant Andreu.

La Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona ha replicado a las intenciones del consistorio con una recogida de firmas por internet. La campaña incluye un comunicado en el que los legionarios exponen las contribuciones que aportan a la sociedad, como recogida de alimentos para personas en riesgo de exclusión social.

Los exmilitares acusan a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de “sectaria” y le reclaman comprensión para que les permita conservar el espacio en el que se reúnen en el distrito de Sant Andreu. Numerosos vecinos y asociaciones del barrio también han mostrado su malestar por los desfiles que se organizan los exlegionarios en los antiguos cuarteles.

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