Martin Crimp, según Carme Portaceli, fue un visionario. Ya hace 20 años escribía sobre lo que podía llegar a pasar y que, lamentablemente, ha pasado. El dramaturgo británico, heredero de Pinter y de Beckett, firma El vídeo no el veu ningú, un retrato «demencial y divertídisimo» de la sociedad patriarcal. Llega mañana, dentro del Grec, al Mercat de les Flors con Gabriela Flores y Francesc Garrido, entre otros, en su reparto.
Información publicada en la página 61 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 18 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Es teatro del postacherismo, de la época en que se destruyó, por ejemplo, el sistema público de transportes británico», explica Portaceli. Tiene esta obra de Crimp una construcción particular en la que el autor se sirve de su propia experiencia. Siete personajes, interpretados por seis actores, a los que les une una empresa dedicada a estudios de mercado y hábitos de consumo. Crimp trabajó en una del ramo.
«Con cuatro preguntas sobre el consumo de pizzas congeladas aparecen grietas inmensas de los personajes», subraya Portaceli. Los dos primeros actos de la obra, escrita en 1991, suceden en los meses de marzó y abril de ese año; el tercero, un año después. «Habla anecdóticamente de la caída del muro, que es cuando se gana la guerra fría, acaba el siglo XX y comienza la vorágine actual», sentencia una directora de sobrado compromiso ético.