Vivir (feliz) en una oscuridad reconocible y revivir la aventura (incierta) de que se haga la luz. Ese es el tránsito de Molly Sweeney, la obra del irlandés Brian Friel que llega hoy al Espai Lliure. Inspirada en un caso real que recogió el neurólogo Oliver Sacks, narra la historia de Molly Sweeney, una mujer ciega desde su infancia y que un día, empujada por su marido, decide someterse a una novedosa operación para recobrar la visión. El cambio será brutal. No solo podrá volver a ver, también dejará atrás una forma de entender el mundo para iniciar un duro aprendizaje.
Información publicada en la página 62 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 06 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta historia que se mueve entre la emoción y el pensamiento ha seducido a un equipo tan solvente como el que forman Miquel Gorriz, esta vez director, y los intérpretes Xicu Masó, Míriam Alamany y Carles Martínez. No son una compañía al uso (alardean de que no tienen ni nombre), pero constituyen «una familia desestructurada» que suma ya una quincena de espectáculos juntos en las dos últimas décadas.
Llevaban unos cinco años con el texto en sus manos y no lo estrenaron hasta el pasado festival Temporada Alta, tras ganar el premio Quim Masó. Ante el reestreno en el Grec, Gorriz no regatea elogios al hablar de la escritura de Friel, tan marcada por los storytellers (contadores de historias) propios de la tradición oral irlandesa.«Es un prodigio de ingeniería dramática con tres monólogos que tejen una historia. Coinciden el fondo y la forma en un cóctel de emoción, conflicto y acción dramática».
Esos tres monólogos corren a cargo de la protagonista (Míriam Alamany), de su marido Frank (Carles Martínez, un campeón de las buenas causas en paro, y del doctor Rice (Xicu Masó), un oftalmólogo en horas bajas que busca la remontada personal con la operación. El espectador construye la obra a partir de esos tres puntos de vista diferentes.
«El problema no es ver o no, sino entender lo que ves», apunta Gorriz. El dilema egoísmo/altruismo sobrevuela una pieza de profundo conflicto ético y moral. «Molly Sweeney es la historia de la destrucción de una identidad», sostiene el director, quien va más allá y dice que también puede verse como la destrucción de la identidad de un pueblo.