El Periódico

Viernes, 6 de mayo del 2016 - 18:29 CEST

Los cocineros, a diferencia de otros del ramo de la (agri) cultura, no reciben subvenciones.

Jordi Esteve y su madre, Conxita Esparrica, ha atraído hasta el pequeño Nectari la Rota das Estrelas, chefs itinerantes con estrella Michelin que dejan Portugal para rodar hasta Barcelona.


Los de Nectari han pagado los viajes y las estancias del holandés Michel van der Kroft y de los portugueses Ricardo Costa y Joachim Koerper (conocí su cocina cuando ejercía en Moraira).


Tres únicos días (de jueves a hoy) para una cocina-a-varias-manos. Me gustaron el carabinero (qué animal) de Van der Kroft, el punto de la merluza de Costa y (más) los dos platos de Esteve: la vaca vieja con bravas a la peruana y la hamburguesa dulce en honor a Mey Hofmann (la presentación fue tras el funeral: una despedida con sentido).


Comí cerca de la 'consellera' Meritxell Serret (muy receptiva) y le indiqué que los chefs daban mucho y recibían poco y que la imagen gastronómica del país había sido alzada sobre sus hombros.


Pequeños empresarios, la mayoría con el bolsillo seco.


¿Cómo ayudar, cómo empujar, cómo recompensarlos? ¿Qué puede hacer la Administración por ellos, 'consellera'?

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