Bajo el seudónimo de Deluxe, Xoel López construyó una exitosa propuesta con la que se convirtió en un influyente artista que siempre supo moverse entre el pop-rock alternativo y el folk clásico. Pero un día el cantautor gallego decidió embarcarse hasta las Américas en busca de su identidad. Y ahora, con su nombre real y en solitario, publica 'Atlántico', un disco con el que, dice, rescata "vivencias y sentimientos".
El artista de A Coruña Xoel López, posando después de grabar un acústico para EL PERIÓDICO. JOAN PUIG
Información publicada en la página 52 de la sección de Gente de la edición impresa del día 03 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
"Este álbum es el reflejo de más de tres años de experiencias que acumulé en Buenos Aires, a donde llegué a vivir, así como en Nueva York, Bogotá y Brasil, entre otros lugares, donde pasé temporadas -relata-. Y el resultado es un trabajo en el que a través de la nostalgia aparece mi lugar de origen, por eso digo que tiene más de folclórico que de moderno".
Xoel López se paseó por grupos gallegos como The Riddles, Los Covers y Elephant Band antes de crear Deluxe, banda revelación del pop inde de principios del 2000, con influencias que abarcaban desde el pop de los 60 hasta la electrónica más psicodélica y popular. Y sostiene que su actual cambio de nombre no se debe tanto a este giro estilístico, "sino a que llegó el momento de que la persona se comiese al personaje y quedase en una sola cosa". Atrás queda pues una etapa de "modernidad" en la que "por encima de la estética ya estaban unas canciones que, al fin y al cabo, son lo que la gente decide si le gustan o no".
El que fuera telonero de Paul Weller, y que triunfó con temas como 'I'see you in London' y 'Que no' (su gran hit), es consciente de que le hubiera sido "más rentable seguir con lo que ya funcionaba. Pero opté por ser fiel a mi creatividad y respetar la libertad de hacer lo que siento. De lo contrario, mi música se resentiría", añade.
En 'Antlántico', López (A Coruña, 1977) bucea entre sus antepasados, su folclore y otras culturas, en un viaje metamusical que inicia con la canción 'Hombre de ninguna parte' y culmina con una especie de catarsis final, reflejada en la inspirada pieza 'El asaltante de las estaciones'.
Cuando hace tres años decidió finiquitar a su álter ego y con el contador a cero cruzar el océano, puso en marcha un proyecto itinerante de creación colectiva, La Caravana Americana, en el que participaron viejos y nuevos amigos como Álex Ferreira, Pablo Dacal, Iván Ferreiro y Lisandro Aristimuño. De hecho, llegó a hacer una minigira trayéndose hasta 30 músicos. Y su objetivo es que todo esto quede reflejado en un disco y un documental, "sin fecha clara de publicación".
"Pensábamos editarlo antes de Atlántico, pero está siendo muy complejo. Son un montón de temas e imágenes, más allá de los tres recitales que dimos en España. Esta caravana fue casi un capricho. Me sentía en deuda con estos artistas, a nivel afectivo y musical. Y con mi público: quería que tuviera una pequeña noción de lo que viví. La caravana es un proyecto coral que lideré y 'Atlántico', la síntesis; mi visión particular", apunta.